Un fósil de Nanotyrannus conocido como Jodi se vendió en una subasta organizada por Sotheby’s en Manhattan (NYC) por 252,7 millones de reales. La cifra superó las estimaciones iniciales, que situaban su precio entre 32 millones y 48,3 millones de reales.
La venta se realizó el día 27 y el comprador no fue identificado públicamente. El resultado refleja el interés del mercado por los fósiles de dinosaurios, aunque también reabre el debate sobre la comercialización de piezas de importancia paleontológica.
El fósil descubierto en Montana
Jodi fue descubierto en 2019 por la ganadera Jodi Pierson en la Formación Hell Creek, en Montana, Estados Unidos. Esta región es conocida por sus numerosos fósiles del Cretácico tardío, entre ellos restos de dinosaurios que vivieron hace aproximadamente 66 millones de años.
El Nanotyrannus presenta dimensiones menores que las del Tyrannosaurus rex y características anatómicas que han despertado el interés de los paleontólogos. Entre ellas figuran sus brazos relativamente largos y sus dientes, rasgos que contribuyen al debate sobre su clasificación.

El debate sobre su identidad
Durante décadas, los investigadores han discutido si los fósiles atribuidos al Nanotyrannus corresponden a una especie independiente o a ejemplares jóvenes de Tyrannosaurus rex.
Algunos estudios recientes respaldan la hipótesis de que el Nanotyrannus era un género distinto. Sin embargo, la interpretación de estos fósiles sigue siendo objeto de investigación y discusión científica. Esta controversia también influye en el interés que despiertan los ejemplares en el mercado.
El mercado de fósiles y la investigación científica
La venta de Jodi se suma a otras subastas de fósiles de dinosaurios que han alcanzado cifras elevadas. El mercado privado ofrece una vía para que ciertas piezas lleguen a coleccionistas, pero también plantea interrogantes sobre el acceso de los investigadores a materiales relevantes para el estudio de la evolución.
Cuando los fósiles pasan a manos privadas, la posibilidad de examinarlos y estudiarlos puede depender de las decisiones de sus propietarios. Por ello, las subastas de ejemplares importantes generan discusiones sobre la conservación, la investigación y el acceso público al patrimonio paleontológico.
La venta de Jodi pone de relieve el interés comercial por los dinosaurios y la importancia de considerar, además del precio, el valor científico de los restos fósiles.













