Un terremoto de magnitud 4,4 desató una avalancha de hielo y roca en Nepal que dejó al menos 95 muertos y más de 400 desaparecidos. La cifra incluye a 341 extranjeros de 26 países.
El fenómeno arrasó pueblos en los distritos de Rasuwa y Nuwakot, destruyó vías de acceso y cortó conexiones de comunicación, dificultando las operaciones de rescate en terrenos de difícil acceso.
Naciones Unidas y sus agencias especializadas activaron protocolos de emergencia en coordinación con el Gobierno de Nepal para atender a niños, mujeres y familias desalojadas con agua potable, suministros médicos y apoyo psicosocial.
La advertencia científica sobre tsunamis en Europa
Mientras continúan las operaciones de búsqueda en Nepal, la Comisión Oceanográfica Intergovernamental de la UNESCO evalúa una probabilidad elevada de que ocurra un tsunami en el Mar Mediterráneo en los próximos 30 años.
La alerta se basa en análisis estadísticos y geológicos de la actividad sísmica y volcánica regional y no tiene relación directa con el terremoto reciente en Colombia, que volvió a llamar la atención sobre estos riesgos.
Una de las principales áreas de preocupación es la falla de Averroes, ubicada en el fondo del Mar de Alborán, aproximadamente entre Málaga, en España, y el norte de África. La evaluación señala una probabilidad elevada de que se genere una onda con más de un metro de altura en la región.
Mecanismo y velocidad del fenómeno
Aunque el Mediterráneo tiene aguas relativamente tranquilas en comparación con el océano Pacífico, está en una zona de intensa actividad geológica donde convergen diferentes placas tectónicas. Los tsunamis ocurren principalmente cuando un terremoto provoca el desplazamiento repentino del fondo marino, aunque deslizamientos submarinos y actividades volcánicas también pueden desencadenarlos.
En aguas profundas, las ondas atraviesan grandes distancias sin efectos perceptibles, pero al llegar a aguas costeras menos profundas pueden crecer y generar corrientes e inundaciones.
Por ser una cuenca marítima relativamente cerrada, el Mediterráneo podría experimentar impactos particularmente rápidos en áreas cercanas al punto de origen, con intervalos menores de 10 minutos entre el terremoto y la llegada de las primeras ondas cuando el evento ocurre cerca del punto de origen.
Monitoreo y desafíos futuros
Los expertos consideran a la falla de Averroes una zona que merecen atención por su potencial sísmico. Un terremoto submarino lo suficientemente fuerte podría desplazar el lecho marino y grandes masas de agua.
Sin embargo, los expertos advierten que no pueden predecir con exactitud cuándo, dónde o con qué intensidad ocurrirá el próximo tsunami, aunque la UNESCO estime elevada la probabilidad de que ocurra.













