Las profundidades del océano frente a la costa de Australia Occidental siguen revelando información sobre especies que habitan en zonas de difícil acceso.
Una expedición científica realizada por investigadores del Museo de Australia Occidental permitió identificar numerosas especies, entre ellas el calamar gigante (Architeuthis dux).
Durante el estudio se recolectaron más de 1.000 muestras a profundidades de hasta 4.510 metros. Los investigadores trabajaron frente a la costa de Nyinggulu, en Australia Occidental, y utilizaron ADN ambiental (eDNA) para detectar la presencia de diferentes organismos.
Esta técnica permite identificar especies a partir de fragmentos de material genético que los animales dejan en el agua, sin necesidad de capturarlos u observarlos directamente.

Reproducción: Animalia
Una biodiversidad todavía poco conocida
La identificación del calamar gigante fue uno de los resultados de la expedición, que permitió registrar un total de 226 especies. Entre los organismos detectados también aparecieron especies poco comunes en estas aguas, como el tiburón dormilón y la anguila cusk sin rostro.
Estos registros aportan nuevos datos sobre la biodiversidad de las profundidades marinas de Australia Occidental, una región que todavía presenta numerosos aspectos por investigar.
El hallazgo también demuestra el potencial de las técnicas de ADN ambiental para estudiar comunidades marinas que viven a grandes profundidades y que son difíciles de observar mediante métodos convencionales.
El papel del ADN ambiental en la investigación
El ADN ambiental se ha convertido en una herramienta utilizada por los científicos para detectar organismos a partir de las huellas genéticas que dejan en su entorno. En el caso de los ecosistemas marinos, estas muestras pueden contener material genético procedente de células, tejidos o desechos de diferentes especies.
Una de las ventajas del método es que permite obtener información sobre la presencia de organismos sin tener que capturarlos.
La expedición frente a Nyinggulu amplía así el conocimiento disponible sobre la vida en las profundidades del océano. Los resultados muestran que las técnicas de análisis genético pueden complementar las exploraciones tradicionales y ayudar a identificar especies en ambientes de difícil acceso.
El calamar gigante es uno de los ejemplos más llamativos del estudio, pero el conjunto de especies registradas ofrece una perspectiva más amplia sobre la diversidad de estos ecosistemas marinos.













