Chile enfrenta una emergencia rápidamente en desarrollo tras un deslizamiento de tierra en Las Condes, comuna de Santiago, luego de fuertes lluvias. El presidente Kast declaró el estado de calamidad pública en la región Metropolitana, donde docenas de casas fueron afectadas con daños significativos a vehículos y residencias.
La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, pidió a los residentes que permanezcan en sus hogares para permitir que los equipos de rescate trabajen sin obstáculos. Mientras que el Ministerio de Educación suspendió las clases en todas las escuelas de la comuna. Octubre ya se registra como el mes más lluvioso en la historia de la región.
Cambio climático acelera desastres en la región andina
El deslizamiento en Santiago ocurre días después de que Nepal experimentara una tragedia devastadora provocada por el colapso de una glaciar en el Himalaya. Según el experto en diplomacia climática Manjeet Dhakal, vinculado a la Universidad de Katmandú y Climate Analytics, esta catástrofe era predecible basándose en el comportamiento del cambio climático en la región.
El derretimiento de glaciares y lluvias monzónicas intensas alteran la hidrología de aproximadamente 6 mil ríos del Himalaya, incrementando significativamente los riesgos de inundaciones urbanas. La inundación en Nepal dejó 939 muertos y 3.925 desaparecidos, con pérdidas estimadas en US$5 billones según el ministro de Finanzas nepalés, Swarnim Wagle.
Límites de la adaptación sin reducción de emisiones
Dhakal, autor de un estudio publicado en julio en la revista científica Frontiers in Climate. Advierte que ciertas medidas de adaptación pueden limitar los efectos de futuras inundaciones, pero estas por sí solas resultan insuficientes.
A temperaturas superiores a 1,5 °C —hacia donde el mundo se encamina— el riesgo de desbordamientos, desestabilización de glaciares e inundaciones por ruptura de lagos glaciares aumentaría significativamente, desafiando muchos sistemas más allá de sus límites de adaptación.
Las comunidades de bajos ingresos y marginalizadas enfrentarían los impactos más severos, con capacidad limitada de respuesta. La solución a largo plazo exige una reducción rápida de las emisiones globales de gases de efecto invernadero que impulsan el calentamiento acelerado del Himalaya y otras regiones montañosas.













