Un grupo de investigadores detectó rastros genéticos de un calamar gigante en las aguas profundas frente a la costa de Ningaloo, en Australia Occidental. El hallazgo forma parte de un estudio liderado por la Universidad Curtin, que exploró los cañones submarinos de Cape Range y Cloates, ubicados a unos 1.200 kilómetros al norte de Perth.
La expedición, encabezada por el Museo de Australia Occidental, recolectó más de 1.000 muestras en profundidades de hasta 4.510 metros. En vez de usar cámaras o capturar ejemplares, el equipo recurrió al ADN ambiental, un método que detecta restos genéticos liberados de forma natural por los organismos marinos en el agua.
Cómo se detectó al gigante de las profundidades
Con esa técnica, los científicos identificaron al Architeuthis dux, el calamar gigante, mediante análisis de ADN ambiental en seis muestras tomadas en ambos cañones. El calamar gigante es uno de los animales más enigmáticos del océano y puede alcanzar entre 10 y 13 metros de largo, con un peso de entre 150 y 275 kilos.
Sus ojos llegan a medir 30 centímetros de diámetro, casi el tamaño de una pizza grande, y son los más grandes del reino animal. El equipo también registró ballenas que se sumergen a gran profundidad, entre ellas la ballena pigmea (Kogia breviceps) y la ballena de Cuvier (Ziphius cavirostris).
Un catálogo con más de 200 organismos
El análisis genético permitió identificar 226 formas de vida agrupadas en 11 grandes categorías animales, entre tiburones, moluscos, cnidarios, equinodermos y peces poco comunes de aguas profundas. Varios de esos organismos nunca habían sido registrados frente a las costas de Australia Occidental.
Entre los hallazgos figuran un tiburón dormilón del género Somniosus, una anguila sin rostro conocida como Typhlonus nasus y un tiburón sierra delgado, el Rhadinesthes decimus. Ninguno de estos ejemplares había sido documentado antes en la zona.
Un ecosistema todavía por descubrir
Georgia Nester, autora principal del estudio, señaló que los resultados muestran cuánto queda por conocer sobre los ambientes de aguas profundas de Australia. Según explicó, hallar rastros del calamar gigante capta la atención del público, pero representa solo una parte de un panorama mucho más amplio.
Nester agregó que el equipo detectó muchos organismos que no coinciden con ningún registro existente. Eso no confirma por sí solo que se trate de especies nuevas para la ciencia. Aun así, el hallazgo sugiere que la biodiversidad de las aguas profundas de la región apenas comienza a salir a la luz.













