El café y el té contienen cafeína, pero pueden producir efectos distintos: el primero suele asociarse con energía inmediata y el segundo, con calma y concentración. Aunque ambas bebidas aportan cafeína, la diferencia no se debe a una supuesta variedad de tipos de cafeína, sino al conjunto de sustancias que cada una aporta al organismo.
El café entrega una dosis más concentrada de este estimulante, y eso explica por qué deja a las personas más inquietas, sobre todo a quienes son sensibles a su efecto. El té, en cambio, contiene un aminoácido llamado L-teanina que no está presente en el grano de café y que parece equilibrar el estímulo.
Cómo actúa la cafeína en el cuerpo
Este compuesto eleva el estado de alerta porque bloquea la acción de la adenosina, una sustancia que se acumula durante el día y está vinculada a la sensación de sueño y cansancio.
Cuando ese bloqueo ocurre, la fatiga disminuye de forma temporal y aparece esa sensación de energía que tanta gente busca por las mañanas o a media tarde.
La respuesta a la cafeína no es igual en todas las personas. En quienes son más sensibles, dosis mayores pueden generar inquietud, temblores, palpitaciones o dificultad para conciliar el sueño, mientras que otras personas toleran cantidades similares sin notar cambios intensos.
El ingrediente exclusivo del té
La L-teanina se origina de forma natural en la planta Camellia sinensis, la misma que da origen al té verde y al té negro. Cuando se combina con la cafeína, este aminoácido parece favorecer un estado de alerta con menor sensación de tensión, en lugar de simplemente intensificar el estímulo.
Un estudio publicado en 2010 evaluó a 44 adultos jóvenes y analizó los efectos de la cafeína combinada con L-teanina sobre el rendimiento cognitivo. La combinación mejoró las medidas de atención y de estado de alerta frente al placebo, aunque las dosis usadas en el experimento superaban las que suele contener una sola taza de té.
Cuánta cafeína hay en cada bebida
Un estudio que analizó 20 productos comerciales de té halló concentraciones de entre 14 y 61 miligramos por porción. En el caso del café, la cantidad depende del tipo de preparación: un espresso doble puede contener entre 60 y 100 miligramos, mientras que una taza mediana contiene entre 65 y 120 miligramos.
El café no es menos saludable que el té por contener más cafeína. También aporta diversos compuestos bioactivos. Por lo tanto, la diferencia percibida entre ambas bebidas se debe menos a una supuesta cafeína «diferente» que al conjunto de sustancias presentes en cada una.













