La capital japonesa suma ya 35 jornadas seguidas bajo el agua, una cifra que ha encendido las alarmas entre quienes viven allí. Desde hace más de cuatro semanas, las nubes no dan tregua en una de las ciudades con mayor densidad de población del mundo.
Desde el 27 de agosto no se ha registrado allí una sola jornada despejada, y la falta de claridad comienza a alterar el día a día de millones de tokiotas.
Este fenómeno se produce en paralelo a un episodio de El Niño, que eleva por encima de lo normal la temperatura del Pacífico y propicia fenómenos meteorológicos extremos en varias partes del planeta. El fenómeno altera corrientes oceánicas y atmosféricas que influyen directamente en la formación de nubes y lluvias en el este de Asia.
La racha ya suma 35 días consecutivos de precipitaciones, según los registros meteorológicos disponibles desde 1886. Nunca antes se había contabilizado una secuencia tan extensa en la zona urbana japonesa desde que existen mediciones oficiales. Durante 14 jornadas, el sol no apareció en ningún momento.
Un récord que supera la marca anterior
La anterior secuencia más prolongada se había registrado entre el 27 de junio y el 29 de julio de 2019, con 33 jornadas consecutivas de agua. La actual racha ya la supera en dos días, un margen que convierte al episodio en un hito dentro del historial climático de la urbe.
La duración no es el único aspecto inusual del episodio. La temporada de lluvias en esa parte de Japón suele concentrarse en junio. Por eso, que las precipitaciones se prolonguen hasta finales de septiembre rompe el patrón estacional esperado por sus habitantes.
Consecuencias en la vida cotidiana
La falta de sol continuo y el exceso de humedad afectan directamente a los cultivos, los desplazamientos urbanos y el bienestar general de quienes viven allí. El transporte público depende de condiciones estables para funcionar con normalidad y sufre retrasos frecuentes cuando las tormentas se intensifican.
Las lluvias intensas del verano provocaron inundaciones en distintas zonas. A comienzos de septiembre, el tifón Dujuan causó nuevas inundaciones y deslizamientos de tierra en la prefectura de Chiba, murieron ocho personas y decenas de viviendas fueron destruidas.
Las cosechas de las zonas rurales cercanas a la capital han sufrido pérdidas que se han trasladado al precio de las verduras de hoja, hasta el punto de que una lechuga llegó a duplicar su valor habitual y alcanzó los 450 yenes. La combinación de lluvia prolongada, baja presión atmosférica y elevada humedad favorece síntomas como dolores de cabeza o mareos en la población.
El responsable de la Agencia Meteorológica de Japón informó que los frentes de lluvia otoñales permanecen más tiempo de lo habitual y que El Niño continúa calentando el océano Pacífico. Lo que puede intensificar algunos patrones meteorológicos extremos.













