Los problemas digestivos se han convertido en una preocupación cada vez más frecuente, pero, según la bióloga y experta en microbiota Asun González, la solución no pasa únicamente por eliminar síntomas, sino por comprender qué está alterando el equilibrio del organismo.
La especialista destaca que trastornos como el SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) necesitan un abordaje personalizado y sin soluciones rápidas.
González, autora del libro «Tú también tienes SIBO«, explica que la microbiota intestinal tiene un papel fundamental en la salud general. Este conjunto de microorganismos influye no solo en la digestión, sino también en el sistema inmunológico, la piel y el funcionamiento del cerebro.
Cuando este ecosistema se altera, pueden aparecer molestias como hinchazón, gases, cambios en el tránsito intestinal o sensación de fatiga.
El SIBO no es una infección, sino un desequilibrio
Uno de los puntos que destaca la experta es que el SIBO no debe entenderse como una infección convencional, sino como una alteración en la cantidad o distribución de bacterias dentro del intestino delgado.
Por eso, tratarlo únicamente con medidas generales puede no resolver el problema si no se identifica primero la causa que provocó el desequilibrio.
Entre los factores que pueden estar relacionados con esta alteración se encuentran el estrés, el uso de antibióticos, intolerancias alimentarias no detectadas y determinados hábitos de vida. Para González, la clave está en analizar cada caso y recuperar rutinas que favorezcan el equilibrio intestinal.
La importancia de la alimentación y los horarios
La bióloga también insiste en que los hábitos modernos han cambiado la relación natural del cuerpo con la comida. Abusar de productos ultraprocesados, dormir poco o mantener un estilo de vida sedentario puede afectar a la microbiota.
Según la experta, los horarios de las comidas también son fundamentales. Considera que lo ideal es desayunar a las nueve y cenar a las cuatro de la tarde.
Como recomendación general, González apuesta por una alimentación basada en alimentos frescos, como verduras, pescado y agua, dentro de un patrón que denomina pesco-mediterráneo. También señala la importancia de respetar los ritmos del organismo y adaptar los horarios de las comidas siempre que sea posible.
No existen “atajos mágicos” para recuperar la microbiota
Aunque los probióticos y prebióticos pueden formar parte de algunas estrategias para mejorar la salud intestinal, la especialista advierte que no todos funcionan igual ni deben utilizarse sin criterio. La elección debe estar relacionada con las necesidades de cada persona.
El mensaje principal de Asun González es que la salud digestiva requiere una mirada integral: entender las causas, cuidar la alimentación, gestionar el estrés y mantener hábitos constantes.
Más que buscar soluciones inmediatas, la recuperación del equilibrio intestinal depende de conocer el origen del problema y actuar sobre él.
*Este artículo se elaboró utilizando información del sitio web El Confidencial.







