Muchas personas eligen deshacerse de los restos de aceite de cocina arrojándolos en el fregadero después de freír, sin sospechar el daño que esto genera. Esta práctica termina afectando las tuberías, según explicó el plomero Gonzalo Vázquez.
El inconveniente aparece porque, una vez que se enfría, el aceite queda pegado en el interior de las cañerías y genera una capa que atrapa restos de comida y otras partículas que circulan por el desagüe. Día tras día, esa capa va angostando el espacio disponible para el paso del agua y complica su recorrido normal.
Cómo reconocer si hay una obstrucción en formación
Los primeros síntomas de una obstrucción en formación son un desagote más lento de lo habitual y los malos olores que salen de la pileta. Si se sigue vertiendo grasa, la tubería puede obstruirse por completo y bloquear el paso del agua.
Además de causar problemas domésticos, el aceite vertido en las tuberías puede contaminar cursos de agua del entorno urbano y provocar daños ambientales duraderos. En los establecimientos comerciales, desecharlo de forma irregular puede acarrear sanciones sanitarias y administrativas.
Por qué el agua caliente no resuelve el problema
Muchos creen que basta con hacer correr agua caliente justo después para evitar este inconveniente, pero eso no resuelve nada. El aceite puede desplazarse un tramo por la cañería mientras conserva el calor, pero luego se enfría y termina depositándose en otro punto del sistema.
La forma correcta de desechar aceite vegetal usado
Conviene esperar a que el aceite se enfríe y guardarlo en una botella o recipiente con tapa. En distintos puntos del país hay centros que reciben aceite vegetal usado para reciclarlo y usarlo después en distintas industrias.
Otra medida útil es pasar papel absorbente por sartenes, ollas y platos para quitar la grasa antes de lavarlos en la pileta. De esta manera, llega menos aceite al desagüe y disminuye el riesgo de que las cañerías se tapen y el agua deje de fluir con normalidad.













