El canto de los pájaros relaja y mejora el ánimo, pero ese efecto positivo se pierde cuando se mezcla con el ruido del tráfico vehicular.
Un estudio de la Universidad de Surrey analizó la respuesta de las personas a distintos paisajes sonoros naturales y descubrió que incluso el tráfico por debajo de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud disminuye los beneficios psicológicos de escuchar aves.
El equipo donde trabaja la doctora Melissa Marselle, conferencista de Psicología Ambiental en la Universidad de Surrey, buscó entender qué aspectos de los sonidos naturales generan esa sensación de bienestar y cómo el ruido vehicular interfiere con ella. Para medir las respuestas psicológicas y fisiológicas a distintos paisajes sonoros, los investigadores diseñaron dos experimentos complementarios.
Medición del bienestar ante canto de los pájaros
En el primer experimento, más de 1.500 participantes escucharon nueve paisajes sonoros simulados que combinaban sonidos naturales con ruido de tráfico en distintos niveles de complejidad e intensidad. Tras cada audio, respondieron preguntas sobre qué tan relajados y renovados se sentían.
En un segundo experimento, 63 personas repitieron el ejercicio dentro de un laboratorio mientras usaban un monitor de frecuencia cardíaca que registraba su respuesta física.
Los resultados mostraron que escuchar paisajes naturales con canto de aves generaba beneficios psicológicos claros, independientemente de la complejidad o variedad del sonido. Sin embargo, cuando aparecía ruido vehicular, ese efecto positivo se reducía de forma significativa.
La variabilidad de la frecuencia cardíaca también disminuyó de forma notable entre quienes escuchaban paisajes naturales mezclados con tráfico, una señal de mayor estrés físico frente a ese tipo de sonido.
El efecto negativo del ruido fue más pronunciado cuando las características acústicas del paisaje sonoro también eran elevadas, posiblemente por una sobrecarga de estímulos sonoros que reduce la sensación de restauración.
Por qué el ruido del tráfico cancela los beneficios
La investigación reveló que incluso el ruido por debajo de los estándares diurnos de la Organización Mundial de la Salud era suficiente para reducir el efecto restaurador de la naturaleza.
A pesar de que todos los paisajes sonoros contenían solo tres especies de pájaros y cinco sonidos de aves individuales, los participantes reportaron mayor bienestar cuando percibían mayor diversidad de especies. Los investigadores sugieren que la percepción de riqueza de especies aviares es clave para obtener beneficios de bienestar.
Los participantes más jóvenes reportaron mayor bienestar en comparación con sus pares mayores, posiblemente porque tienen mejor audición y experimentan una mayor calidad acústica de los paisajes sonoros. Quienes reportaron mayor conocimiento sobre aves también mostraron mayor bienestar y percibieron una mayor diversidad de especies.
Soluciones concretas para proteger los espacios verdes
A medida que más ciudades suman parques y áreas verdes, el desafío es garantizar que las personas puedan disfrutar de esos espacios sin la interferencia del tráfico.
Los investigadores plantean dos medidas concretas: bajar los límites de velocidad en las calles próximas a los parques y/o aumentar la densidad de vegetación a nivel del suelo alrededor de los límites de las áreas verdes.
Ambas estrategias buscan reducir el ruido vehicular y permitir que el canto de las aves cumpla su función de relajación sin competir con el motor de un automóvil de fondo.
La investigación subraya la importancia de que las personas pasen tiempo en la naturaleza y puedan apreciar sus beneficios sin distracciones sonoras.













