Una obra en construcción tiene un nuevo integrante que no necesita descanso ni pausas para el almuerzo.
Con 2.500 kilos de peso, esta máquina bautizada Walter ya forma parte de las tareas de albañilería en un desarrollo inmobiliario que sumará cinco torres y 371 viviendas. Detrás de su creación está PORR, una firma austríaca que buscó aliviar las tareas más demandantes físicamente para los trabajadores de la construcción.
Su alcance es de 3,5 metros y, según el ritmo de trabajo, puede completar hasta 10 metros cuadrados de muro en tan solo sesenta minutos.
Funcionamiento de la máquina en la construcción
El equipo es capaz de sostener bloques de hasta 52 kilos, para luego desplazarlos y encajarlos con exactitud siguiendo un plano digital elaborado previamente para la obra. De esa manera, la máquina pretende reducir la necesidad de que los trabajadores levanten materiales pesados.
Tanto los muros que sostienen la estructura como las divisiones internas de las viviendas quedan dentro de las tareas que realiza el equipo. El robot puede girar y para funcionar, el sistema aún no es completamente autónomo y necesita supervisión humana.
Un consumo eléctrico bajo para su tamaño
A pesar de sus dimensiones, el robot no demanda demasiada energía para funcionar. Necesita apenas 1,5 kW de potencia, una cifra que la compañía equipara al gasto de un aparato doméstico como una pava eléctrica.
Dos operadores capacitados son indispensables para que el sistema funcione con normalidad en el sitio de trabajo. Además, hace falta un espacio despejado que permita al brazo mecánico desplazarse y manipular los materiales.
Del ensayo a la obra real
PORR empezó a poner a prueba este sistema en 2025 para evaluar su desempeño fuera de un entorno controlado. La idea no giraba solo en torno a la velocidad de construcción.
Sino también en reducir el esfuerzo físico de quienes trabajan a diario en la obra. Los resultados obtenidos hasta ahora ubican el rendimiento de Walter cerca del que tendría un albañil con experiencia.
Aun así, la compañía aclaró que todavía no funciona de manera completamente autónoma y requiere supervisión humana. El máximo responsable de PORR, Karl-Heinz Strauss, indicó que la meta no pasa por sustituir a los trabajadores.
Según explicó, la intención es entregarles herramientas que reduzcan el desgaste físico en las tareas más exigentes de una obra. Con lo aprendido en este desarrollo de 371 viviendas, PORR analizará si suma máquinas como esta en sus próximos emprendimientos.













