El hábito de comer mientras vemos televisión puede ser más perjudicial de lo que muchas personas imaginan. Especialistas en psicología y nutrición advierten que esta práctica puede afectar tanto la alimentación como la percepción de saciedad.
Diversos estudios señalan que comer frente a una pantalla favorece la distracción durante las comidas, lo que puede influir en el consumo excesivo de alimentos y en hábitos poco saludables.
Cómo influye la televisión en la alimentación
Cuando la atención está centrada en la televisión, resulta más difícil percibir las señales naturales de hambre y saciedad del cuerpo.
Esta distracción puede llevar a comer de manera automática y a consumir mayores cantidades de snacks, alimentos ultraprocesados o productos ricos en grasas, azúcar y sodio.
Además, la falta de atención plena durante las comidas dificulta disfrutar realmente de los sabores y reconocer cuándo el organismo ya está satisfecho.
El papel de la psicología en los hábitos alimentarios
Desde la psicología, los expertos explican que comer distraídamente también puede afectar la memoria relacionada con la alimentación.
Al no prestar atención a lo que se consume, las personas suelen recordar menos cuánto o qué han comido, lo que puede generar sensación de hambre en menos tiempo y aumentar el deseo de volver a comer poco después.
Con el tiempo, este patrón puede contribuir al aumento de peso y elevar el riesgo de problemas asociados con la Obesidad.
Estrategias para una alimentación más consciente
Especialistas recomiendan crear un ambiente libre de distracciones tecnológicas durante las comidas para fomentar una relación más saludable con la alimentación.
Practicar el llamado “mindful eating” o alimentación consciente ayuda a prestar atención al sabor, la textura y la cantidad de comida ingerida, favoreciendo decisiones más equilibradas.
También se aconseja compartir las comidas con familiares o amigos, ya que esto puede transformar el momento de comer en una experiencia más tranquila y social.
Reducir las distracciones durante las comidas puede contribuir no solo a mejorar la relación con la comida, sino también a favorecer el bienestar físico y emocional.





