A los 59 años, May Lee decidió cambiar por completo su rutina después de ser despedida de su trabajo en el área de marketing y comunicaciones de HP.
En lugar de buscar otro puesto en Silicon Valley, aceptó una propuesta temporal para trabajar en la Antártida y comenzó una nueva etapa de su vida en la estación McMurdo.
El cambio significó dejar atrás los horarios flexibles a los que estaba acostumbrada para adaptarse a una jornada marcada por la nieve, el frío y las exigencias de una base científica ubicada en uno de los lugares más extremos del planeta.
Cómo es trabajar en la estación McMurdo
En McMurdo, May se despierta a las 6:30 y comienza a trabajar a las 7:30. Su jornada se extiende hasta las 17:30, de lunes a sábado. Su función está relacionada con el control de inventario y la manipulación de cargas: recibe pedidos, registra mercancías y organiza los suministros que llegan a la estación.
Para llegar al almacén, debe atravesar zonas cubiertas de nieve que pueden acumular hasta 60 centímetros. A pesar de las condiciones, destaca que todo está relativamente cerca y que puede desplazarse caminando.

Durante el comienzo de la temporada, los suministros llegan principalmente en grandes aviones C-17. Cuando las condiciones del hielo cambian, las operaciones aéreas se adaptan y comienzan a utilizarse aeronaves más pequeñas.
Una vida social inesperada en la Antártida
Lejos de vivir aislada, May encontró en McMurdo una comunidad con una intensa vida social. Después del trabajo, los empleados suelen reunirse en la cafetería, uno de los principales puntos de encuentro debido al acceso limitado a Internet.
La estación también ofrece distintas actividades, como manualidades, baile y voluntariado en la biblioteca. May incluso participa en un programa de radio y durante algunas celebraciones se organizan presentaciones musicales.
Uno de los aspectos que más sorprenden de su experiencia son las noches de sábado. Durante el verano antártico, la luz natural permanece durante prácticamente todo el día, por lo que es posible salir a bailar a las 2 de la mañana y encontrar el cielo todavía iluminado.
Por qué decidió viver en la Antártida
El domingo es el único día libre de May. En esa jornada puede dormir hasta más tarde, participar del brunch, preparar su programa de radio y asistir a conferencias científicas organizadas en la estación.
Después de su primera experiencia en 2025, decidió regresar en 2026. Esta vez, su objetivo era asumir un nuevo puesto como ingeniera de transmisiones.
La historia de May muestra un cambio radical de vida: pasó de una carrera corporativa en Silicon Valley a trabajar en medio de la nieve y el aislamiento de la Antártida, donde encontró una rutina diferente y una comunidad acogedora.













