Un nuevo estudio sobre longevidad plantea un escenario sorprendente: el hígado podría mantener su funcionalidad durante miles de años, gracias a su extraordinaria capacidad para regenerar sus células.
La investigación, publicada en la revista científica npj Aging, analizó hasta qué punto las mutaciones somáticas, alteraciones que aparecen en el ADN de las células a lo largo de la vida, pueden limitar la longevidad humana.
El órgano que parece desafiar el envejecimiento
Los investigadores descubrieron diferencias importantes entre los tejidos del organismo. El hígado se encuentra entre los órganos con mayor capacidad de regeneración: sus células pueden dividirse y ser reemplazadas cuando resultan dañadas.
Esta característica permite que las mutaciones acumuladas no tengan el mismo efecto que en tejidos formados principalmente por células que no se regeneran.
Según el modelo, el hígado podría conservar su funcionamiento durante miles de años, si se eliminaran otros procesos relacionados con el envejecimiento.
Por eso, la cifra de casi 30.000 años no significa que una persona pueda vivir durante ese tiempo ni que exista un hígado humano capaz de alcanzar esa edad. Se trata de una estimación teórica del modelo, bajo condiciones biológicas hipotéticas.
El cerebro sería uno de los principales límites
El panorama cambia cuando se analizan órganos cuyas células tienen una capacidad de renovación mucho menor. Las neuronas y las células del músculo cardíaco, conocidas como cardiomiocitos, fueron identificadas como importantes obstáculos para prolongar la vida.
A diferencia del hígado, estas células no pueden sustituirse fácilmente. Como consecuencia, las mutaciones somáticas pueden acumularse y afectar progresivamente su funcionamiento. En el caso del cerebro, el modelo sitúa el límite asociado a este mecanismo alrededor de los 194 años.
¿Podríamos vivir 194 años?
El estudio también calculó qué ocurriría si se eliminaran todos los principales procesos reversibles del envejecimiento y solo permanecieran los efectos de las mutaciones somáticas.
Al integrar los diferentes órganos, los investigadores estimaron una longevidad media de entre 146 y 194 años. Es una cifra muy superior a la esperanza de vida actual, pero sigue siendo un escenario matemático, no una predicción de que los seres humanos vayan a alcanzar esas edades.
Además, el propio estudio señala que las mutaciones somáticas no explican por sí solas todo el proceso de envejecimiento. Otros mecanismos biológicos también intervienen en el deterioro del organismo.
El hallazgo permite comprender mejor por qué algunos órganos pueden conservar su capacidad funcional durante períodos extraordinariamente largos, mientras que otros se convierten en un límite para la longevidad humana.
En otras palabras, el hígado podría ser capaz de durar milenios, pero el cuerpo humano envejece como un conjunto de órganos que no tienen la misma capacidad de renovación.













