Durante décadas, distintos estudios coincidieron en un mismo recorrido: los jóvenes mostraban un bienestar elevado, que caía hasta un mínimo en la mediana edad y luego se recuperaba con los años. Ese esquema, bautizado como «curva de la felicidad» por su forma de U, empieza a borrarse, según un análisis publicado en la revista PLOS ONE que identificó un fuerte retroceso en la salud mental de los más jóvenes.
David Blanchflower, Alex Bryson y Xiaowei Xu estuvieron a cargo del estudio, que primero tomó como base cifras de Estados Unidos y Reino Unido y después se extendió a un relevamiento global. Los datos, reunidos por Global Minds entre 2020 y 2025 en 44 países (incluido Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, España y otros) sumaron más de 1,7 millones de respuestas y muestran un cambio profundo en la forma en que cada generación experimenta el malestar psicológico.
El hallazgo más alarmante entre menores de 25 años
El cambio es más evidente entre los jóvenes. Entre los menores de 25 años, cerca de la mitad quedó clasificada como clínicamente «en riesgo» al obtener un puntaje negativo en el índice Mental Health Quotient (MHQ): la cifra llegó a 48% en total, 53% entre las mujeres y 41% entre los hombres.
Además, el 13,4% de los jóvenes menores de 25 años entró en la categoría de mayor malestar del estudio. En el resto de la muestra, esa proporción fue menor: 5,6%. La diferencia muestra la magnitud del problema entre la Generación Z.
Por qué cambió el patrón histórico
El deterioro no se debe a una mejora de los indicadores de las personas de mediana edad. El factor central es que la salud mental de los jóvenes empeoró, algo que se ve tanto al mirar sus propios indicadores como al compararlos con los de las generaciones mayores.
Todavía no existe una explicación definitiva para el cambio. Entre las posibles causas están las transformaciones económicas y sociales, los efectos de la pandemia, las dificultades para acceder al mercado laboral y los cambios tecnológicos. La juventud ya no representa necesariamente la etapa de mayor bienestar psicológico, lo que rompe una tendencia considerada durante años universal.













