Durante años, la recomendación más conocida fue dormir alrededor de ocho horas por noche para mantener una buena salud.
Sin embargo, una nueva investigación sugiere que el tiempo ideal de descanso para favorecer un envejecimiento saludable podría encontrarse en un rango más específico.
El estudio, publicado en la revista científica Nature y liderado por investigadores de la Universidad de Columbia, analizó datos de cerca de 500.000 personas del Biobanco del Reino Unido para evaluar la relación entre las horas de sueño y el envejecimiento biológico del organismo.
Entre 6,4 y 7,8 horas: el rango asociado a un envejecimiento más saludable
Según los resultados, dormir entre 6,4 y 7,8 horas por noche se relacionó con mejores indicadores de salud en diferentes órganos, como el cerebro, el corazón y el sistema inmunitario.
Los investigadores utilizaron datos moleculares y biomarcadores para observar cómo el sueño influía en los llamados relojes biológicos, herramientas que estiman la edad fisiológica del cuerpo.
La investigación también encontró una relación en forma de U: tanto dormir menos horas de las recomendadas como excederse en el tiempo de descanso estuvieron asociados con señales de envejecimiento biológico acelerado.
La calidad del sueño sigue siendo fundamental
Aunque la cantidad de horas tiene un papel importante, los especialistas destacan que la calidad del descanso continúa siendo esencial.
Un sueño interrumpido, poco profundo o irregular puede afectar la recuperación del organismo, incluso cuando se cumple una determinada cantidad de horas en la cama.
Además, las necesidades individuales pueden variar según factores como la genética, el estilo de vida y las condiciones de salud de cada persona. Por eso, los expertos señalan que no existe una cifra única que funcione exactamente igual para todos.
El fin del mito de las ocho horas exactas
Los nuevos hallazgos no significan que dormir ocho horas sea perjudicial, sino que cuestionan la idea de que esa cifra sea una regla universal. Mantener una rutina, respetar los horarios de descanso y priorizar un sueño reparador siguen siendo claves para la salud a largo plazo.
En resumen, el estudio apunta a que un descanso equilibrado, sin dormir demasiado poco ni en exceso, puede ser uno de los factores que contribuyen a un envejecimiento más saludable.







