Las selvas tropicales del mundo albergan una riqueza que permanece casi completamente desconocida: compuestos químicos de plantas que podrían convertirse en medicamentos de alto valor.
Un análisis de Zero Carbon Analytics estima que ese potencial farmacéutico asciende a 628.000 millones de euros. La cifra refleja el valor de bosques que se pierden cada año antes de que sus compuestos sean estudiados y cobra relevancia al considerar el papel que la naturaleza ya desempeña en la medicina.
Aproximadamente el 40% de los medicamentos actuales derivan de plantas, proporción que alcanzó el 75% en tratamientos contra el cáncer aprobados entre 1940 y 2014. El paclitaxel, identificado en la corteza del tejo del Pacífico, ilustra cómo una sustancia vegetal se convirtió en base de terapias oncológicas múltiples.
Una biblioteca química apenas explorada
A pesar de esa dependencia farmacéutica, la investigación ha examinado apenas el 1% de los compuestos químicos producidos por las plantas. Las selvas de Sudamérica, África y Asia representan depósitos de moléculas cuyas propiedades medicinales permanecen sin analizar, una oportunidad que se reduce conforme avanza la deforestación.
El valor se concentra en algunas regiones. El Amazonas concentra aproximadamente el 30% del total estimado, unos 189.000 millones de euros. Las selvas del Sudeste Asiático sumarían 107.000 millones de euros, mientras la cuenca del Congo aportaría otros 39.000 millones.
Los bosques desaparecen antes de revelar sus secretos
Desde 2001, el mundo ha perdido aproximadamente el 13% de sus bosques tropicales. Al superponer mapas de deforestación con zonas de máxima biodiversidad vegetal, ZCA calcula que la destrucción del bosque ha puesto en riesgo unos 75.000 millones de euros de valor farmacéutico potencial. Especies endémicas podrían extinguirse antes de que la ciencia identifique sus propiedades curativas.
El valor económico crece aún más cuando se incorpora el impacto social de los tratamientos que nunca llegarán a existir. Zero Carbon Analytics sitúa ese valor potencial en torno a 6,17 billones de euros, incluyendo beneficios sanitarios que trascenderían las patentes comerciales.
El análisis propone un argumento económico para que las empresas farmacéuticas, biotecnológicas y cosméticas inviertan en la conservación de las selvas tropicales: esos ecosistemas podrían albergar descubrimientos necesarios para sus futuras investigaciones.













