Descongelar carne de forma rápida suele ser un desafío cuando no hubo tiempo para planificar la comida con antelación.
Aunque el método más seguro sigue siendo trasladar los alimentos del congelador al refrigerador con varias horas de anticipación, existe un truco casero que puede acelerar el proceso sin recurrir al microondas.
La técnica consiste en utilizar dos utensilios metálicos, como una sartén y una olla, para aprovechar la capacidad del metal de transferir el calor del ambiente con mayor rapidez que el aire.
¿Cómo funciona este método?
El truco consiste en colocar la carne congelada sobre una sartén metálica limpia, a temperatura ambiente. Luego, se sitúa una olla o una segunda sartén de metal sobre la pieza, ejerciendo una ligera presión.
El aluminio y el acero son buenos conductores del calor, por lo que absorben la temperatura del ambiente y la transfieren de forma más eficiente a la superficie de la carne.
Esto permite que el proceso de descongelación avance más rápido que si el alimento permaneciera sobre una encimera. El tiempo necesario dependerá del tamaño y el grosor de la pieza.
¿Qué ventajas ofrece?
Una de las principales ventajas de este método es que no requiere electricidad ni el uso del microondas, que en ocasiones puede comenzar a cocinar los bordes de la carne mientras el centro continúa congelado.
Además, la transferencia uniforme del calor a través del metal puede favorecer una descongelación más homogénea que la exposición directa al aire.
Sin embargo, es importante recordar que la carne no debe permanecer durante periodos prolongados a temperatura ambiente, ya que esto puede favorecer el crecimiento de bacterias. Una vez descongelada, lo recomendable es cocinarla de inmediato.
La seguridad sigue siendo la prioridad
Aunque este truco se ha popularizado por su practicidad, las autoridades de seguridad alimentaria siguen considerando que la forma más segura de descongelar carne es hacerlo dentro del refrigerador o utilizando agua fría corriente en un recipiente adecuado, cambiando el agua con frecuencia cuando sea necesario.
Por ello, el método de las sartenes puede ser útil como alternativa ocasional para piezas pequeñas, siempre que se evite dejar la carne demasiado tiempo fuera de refrigeración y se respeten las normas básicas de higiene durante su manipulación.













