Dado que la higiene bucal forma parte de la rutina diaria, saber cuándo cambiar el cepillo de dientes puede generar algunas dudas.
Con el uso frecuente, las cerdas del cepillo pierden progresivamente su forma y capacidad para limpiar los dientes de manera adecuada. Por eso, cambiarlo cada 90 días ayuda a mantener una higiene bucal eficaz.
Esperar demasiado tiempo para sustituirlo puede hacer que las cerdas se deformen y reduzcan su capacidad de alcanzar correctamente las diferentes zonas de la boca.
Atención a las señales de desgaste del ceppilo
Los 90 días son una referencia, pero el estado de las cerdas también debe tenerse en cuenta. Si están abiertas, dobladas o deformadas, es recomendable cambiar el cepillo aunque todavía no haya transcurrido ese período.
El desgaste puede aparecer antes en personas que ejercen demasiada presión al cepillarse. Utilizar una fuerza excesiva no mejora la limpieza y puede deteriorar las cerdas más rápidamente.
También es aconsejable sustituir el cepillo después de determinadas enfermedades, especialmente cuando las cerdas han estado expuestas a secreciones. Ante dudas sobre una infección concreta, lo más adecuado es consultar a un dentista.
Cómo conservar el cepillo en buenas condiciones
Después del cepillado, es importante enjuagar bien el cepillo y dejarlo secar al aire en posición vertical. También conviene evitar que entre en contacto con otros cepillos y mantenerlo alejado de fuentes de contaminación.
No es necesario utilizar productos especiales para desinfectarlo de forma rutinaria. Además, aplicar una presión moderada durante el cepillado ayuda a conservar las cerdas durante más tiempo.
En general, cambiar el cepillo cada 90 días o antes si las cerdas están desgastadas es una regla sencilla para mantenerlo en buenas condiciones.
Más que seguir únicamente una fecha en el calendario, observar el estado del cepillo permite adaptar el momento del cambio a las necesidades de cada persona.













