Dormir bien no depende únicamente de la cantidad de horas de descanso. El momento en que una persona se acuesta también puede influir en el funcionamiento del organismo y en la calidad del sueño.
Alrededor de las 22:00 es un horario favorable para ir a la cama, ya que coincide con procesos importantes del ritmo biológico.
¿Por qué las 22:00 pueden ser un buen momento para dormir?
El organismo funciona siguiendo el ritmo circadiano, un reloj interno de aproximadamente 24 horas que participa en la regulación del sueño, la temperatura corporal, la digestión y la producción de hormonas.
Durante la noche, el sueño profundo está relacionado con diferentes procesos de recuperación. Entre ellos se encuentra la liberación de la hormona del crecimiento, que participa en la reparación de tejidos y en la recuperación muscular.
Su liberación aumenta durante el sueño profundo y alcanza un pico aproximadamente dos horas después de comenzar el descanso.
La melatonina también cumple un papel importante, ya que ayuda a regular el ciclo de sueño y vigilia. Por eso, mantener horarios relativamente estables puede favorecer la sincronización del organismo con el ciclo natural de luz y oscuridad.
¿Qué dice la investigación sobre la hora de acostarse?
Una investigación realizada con 88.026 adultos del UK Biobank analizó la relación entre el horario de inicio del sueño y la aparición de enfermedades cardiovasculares durante casi seis años.
Los resultados indicaron que las personas que se dormían entre las 22:00 y las 22:59 presentaban la menor incidencia de problemas cardiovasculares dentro de los horarios estudiados.
En comparación, el riesgo fue mayor entre quienes se dormían después de la medianoche, así como entre quienes se acostaban antes de las 22:00.
Dormir temprano no es suficiente
Aunque el horario puede ser relevante, la duración del descanso continúa siendo fundamental. Los adultos necesitan, en general, al menos siete horas de sueño por noche, pasando por las diferentes etapas, incluido el sueño profundo y el REM.
La falta frecuente de descanso puede afectar la concentración, el estado de ánimo y la recuperación del organismo. A largo plazo, dormir de forma insuficiente se ha relacionado con diferentes problemas de salud, entre ellos alteraciones metabólicas y cardiovasculares.
Finalmente, una de las estrategias más importantes es mantener una rutina regular, acostándose y levantándose aproximadamente a la misma hora todos los días.
De esta manera, el reloj biológico se adapta mejor y el cuerpo cuenta con condiciones más favorables para un sueño reparador.













