Una polinia de 89.121 kilómetros cuadrados se abrió entre el 4 y el 10 de agosto de 2024 en la Antártida Oriental, en una zona que permanecía cubierta desde el inicio de las observaciones satelitales. La Bahía de Breid registró la mayor extensión el 8 de agosto, con una superficie cercana a la de Portugal.
El fenómeno surgió de una combinación poco común de calor atmosférico, aguas oceánicas más cálidas, vientos intensos y ríos atmosféricos.
Cómo apareció el espacio sin congelar
Ese sector de la Antártida Oriental permaneció congelado durante julio y agosto en casi toda la era satelital, que comenzó en 1979. Por eso, el episodio llamó la atención de quienes estudian el comportamiento del océano austral.
Para reconstruir lo ocurrido, se combinaron imágenes orbitales con mediciones oceanográficas y datos de boyas instaladas en la zona. El objetivo era entender por qué, precisamente ese invierno, el proceso habitual de congelamiento se interrumpió de forma tan marcada.
Por qué no es un cráter en el hielo
La palabra «cráter» sugiere una estructura circular excavada por algún impacto, pero no es lo que ocurrió en este caso. Una polinia es un área de agua abierta o con cobertura de hielo muy reducida dentro de una región normalmente cubierta por hielo marino, y no tiene relación con fenómenos geológicos.
El mecanismo detrás de una polinia puede variar: a veces responde a corrientes oceánicas, otras a condiciones atmosféricas puntuales o a una combinación de ambos factores. Distinguir el origen permite comprender qué interrumpió el patrón habitual en esa región.
El hielo que resistió alrededor
Pese al tamaño del área de agua abierta, el entorno no quedó completamente libre de hielo. Vientos fríos procedentes del sur formaron un borde helado alrededor de la zona expuesta.
Mientras tanto, las condiciones locales impidieron que el agua del interior volviera a congelarse con normalidad. Ese contraste entre un borde sólido y un centro abierto explica por qué el episodio fue inusual dentro del comportamiento típico del continente helado.
La Bahía de Breid vuelve a ser observada de cerca tras este episodio, porque comprender qué provocó la apertura ayuda a interpretar futuros cambios en el comportamiento del hielo marino antártico.













