Establecer colonias humanas fuera de la Tierra antes de que termine el siglo XXI podría llegar a ser posible, según cálculos de la agencia espacial estadounidense. La hoja de ruta de expansión incluye Marte, las lunas de Júpiter y Saturno e incluso objetos del cinturón de asteroides, y podría garantizar la supervivencia de la humanidad.
Un documento en fase de preimpresión, firmado por la NASA, sostiene que este objetivo responde a una necesidad existencial. La agencia sitúa en 1945, cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, el inicio de una etapa crítica para nuestra especie: una ventana de vulnerabilidad que solo se cerrará cuando tengamos presencia permanente fuera del planeta.
El camino hacia otros mundos
Las misiones tripuladas a Marte serían el primer paso de este programa de expansión. Una vez consolidada esa presencia, los equipos científicos buscarían lunas específicas de los gigantes gaseosos para establecer nuevas bases humanas.
Según el análisis de la agencia, desarrollar esta infraestructura intergaláctica es la estrategia más directa para escapar de la que denomina la «Era de Peligro», el período de riesgo existencial que comenzó con la era nuclear.













