La NASA canceló el miércoles 19 la misión de rescate del Observatorio Neil Gehrels Swift, un telescopio espacial que corre riesgo de desintegrarse en la atmósfera terrestre durante los próximos meses.
El vehículo robótico LINK, propiedad de la empresa Katalyst Space, sufrió fallos técnicos que la compañía calificó de irreparables en órbita, lo que hizo inviable continuar con la operación. El satélite LINK despegó el 3 de julio a bordo de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman, lanzado desde la aeronave Stargazer. Alrededor del 25 de julio, comenzó a girar sin control.
Según la NASA, el giro provocó una pérdida temporal de comunicación. Katalyst Space y la NASA concluyeron que los problemas persistentes de control de actitud impedían capturar y reposicionar el observatorio Swift en esta misión.
Qué salió mal en órbita
Inicialmente, el proceso de activación avanzaba dentro de lo esperado. Para el 13 de julio, el satélite completaba la mitad de su fase de activación con los paneles solares desplegados y sus propulsores siendo accionados.
Dos días después llegaron las primeras señales de alerta, aunque el proceso continuaba su curso normal. Para el 28 de julio, el LINK giraba sin control sobre múltiples ejes desde hacía tres días.
Una investigación preliminar reveló que 2 de las 3 ruedas de reacción del artefacto no estaban operacionales en ese momento y que el sistema de propulsores de gas frío también presentaba una pérdida parcial de funcionalidad.
Según informó Katalyst Space, el equipo logró reducir el giro de 9° por segundo a 4° por segundo mediante maniobras sucesivas, pero ese avance no fue suficiente para reanudar la misión original.
El descenso orbital que cambió todo
A medida que la nave perdía capacidad de maniobra, también descendió significativamente de altitud y se acercó peligrosamente a capas más densas de la atmósfera terrestre.
Este deterioro orbital intensificó la urgencia de la misión de rescate, que finalmente resultó imposible de ejecutar.
Un telescopio en riesgo y precedentes similares
El Observatorio Swift recibió su nombre en honor a aves veloces de vuelo rápido y podía girar rápidamente. Durante años, permitió estudiar cometas, ondas gravitacionales y agujeros negros. Sin la corrección orbital prevista por ambas organizaciones, su trayectoria quedará sin control.
El Swift no es el único telescopio espacial en esta situación. El Hubble también está perdiendo altitud y puede ser el próximo satélite en necesitar una misión de rescate similar.
Cómo era la misión original
El plan inicial contemplaba que el LINK inspeccionara por completo el Swift para identificar los mejores puntos de sujeción. Con esa información y una vez asegurada la estabilidad del observatorio, se preveía activar tres propulsores iónicos para devolver el telescopio a su órbita original en dos a tres meses.
El nombre del LINK hacía referencia a aves veloces capaces de girar con rapidez para captar fenómenos cósmicos, pero el vehículo nunca llegó a ejecutar esa tarea.
El fracaso de la misión deja al Swift en una trayectoria descendente que, con el tiempo, lo llevará a la desintegración atmosférica y pondrá fin a décadas de aportaciones científicas.













