A más de 5.000 metros bajo la superficie del Mar Mediterráneo, en el punto conocido como Calypso Deep, un grupo de investigadores halló bolsas, vasos y otros objetos de origen humano que no debían estar ahí. El hallazgo demuestra que ni siquiera uno de los rincones más inaccesibles del planeta logró librarse de lo que se desecha en tierra firme.
El área analizada está en el Mar Jónico, en una de las fosas más profundas del Mediterráneo. Llegar hasta esa profundidad exige equipos especiales porque la presión, la falta de luz y el frío extremo hacen casi imposible una exploración común.
Qué se encontró en el fondo del Calypso Deep
El relevamiento identificó 167 objetos en esa zona abisal. De ese total, 148 fueron confirmados como basura, mientras que los otros 19 quedaron catalogados como posibles restos de origen humano, aunque no fueron confirmados por completo.
El estudio, publicado el 20 de septiembre en la revista Marine Pollution Bulletin, describió sobre todo materiales de uso cotidiano. Envases, bolsas y vasos —pensados para durar apenas minutos en la superficie— terminaron atrapados en un ambiente que ninguna persona visita sin equipamiento especializado.
Cómo la basura llega tan lejos de la costa
Ningún objeto cae directo desde la orilla hasta una fosa de esa magnitud. Antes de hundirse a semejante nivel, este tipo de desecho suele atravesar ríos, zonas urbanas, puertos y corrientes marinas que lo arrastran poco a poco.
Las pendientes submarinas también funcionan como corredores naturales que empujan el material hacia abajo con el paso del tiempo. Por eso un simple envase puede recorrer una distancia enorme pese a que su vida útil original fue breve.
Una fosa invisible pero cada vez más expuesta
El Mar Jónico luce limpio cuando se lo observa desde un barco o desde la costa. Sin embargo, la investigación confirma que la profundidad no funciona como una barrera capaz de frenar lo que llega desde la superficie.
El Calypso Deep queda fuera de la vista de cualquier persona. Pero los objetos hallados en el fondo muestran que la actividad humana llega hasta los puntos más remotos del planeta, sin importar cuántos kilómetros de agua los separen.













