El montañista español Kilian Jornet realizó una hazaña sin precedentes en el Everest a fines de mayo: escaló dos veces la cumbre más alta del mundo en apenas seis días, prescindiendo de oxígeno suplementario y cuerdas fijas. La primera subida le tomó 26 horas desde la base del monasterio de Rongbuk, a 5.100 metros de altitud, y la segunda, apenas 17 horas.
Este logro desafía el ritmo habitual del alpinismo en el Himalaya. Una expedición convencional al Everest requiere entre 6 y 8 semanas desde la llegada a Nepal hasta el regreso al campamento base. Un contraste radical con la velocidad de Jornet, quien completó dos ascensos completos en menos de una semana.
La hazaña en dos intentos
Jornet inició su primer ascenso desde la base del monasterio de Rongbuk, a 5.100 metros de altitud. Alrededor de los 7.500 metros sufrió problemas estomacales que lo obligaron a avanzar lentamente, parándose cada pocos metros para vomitar, pero su cuerpo respondió bien a la altitud y continuó adelante.
Alcanzó la cumbre 26 horas después de partir, y al descender hasta el campamento avanzado a 6.500 metros, el recorrido completo sumó 38 horas.
Tras recuperarse en ese campamento, Jornet partió nuevamente el 27 de mayo. En esta ocasión, llegó a la cumbre en apenas 17 horas. Con el descenso incluido, el segundo intento demandó 28 horas y media en total.
Al regresar, Jornet explicó que durante el primer ascenso sintió que podría intentarlo nuevamente, y esa idea surgió de manera espontánea sin haber sido parte de sus planes originales.
Por qué las expediciones tradicionales tardan tanto
Una ascensión convencional al Everest comienza con una caminata desde Lukla hasta el campamento base a 5.364 metros de altitud, un trayecto que toma aproximadamente una semana. Este período inicial permite que el cuerpo empiece a adaptarse gradualmente a la falta de oxígeno disponible en la atmósfera.
Una vez en el campamento base, los escaladores realizan rotaciones de aclimatación entre distintos campamentos en altura, subiendo y bajando varias veces antes de intentar la cumbre. Este proceso puede extenderse varias semanas porque acelerar el ritmo eleva significativamente el riesgo de mal de altura severo.
Recién después de completar esta fase llega el intento final a la cumbre, que suele demandar entre 10 y 12 horas de ascenso desde el último campamento en una ventana de buen clima, generalmente en mayo.
Antecedentes históricos y formación de un fenómeno
Jornet no es un montañista cualquiera. A los tres años ya había llegado a la cima de su primera montaña de 3 mil metros, llevado por su padre, que es guía de montaña, y su madre, especialista en deportes de montaña.
Ningún montañista había logrado antes lo que Jornet realizó: dos ascensos completos sin oxígeno ni cuerdas en menos de una semana.
El ultramaratonista especializado en carreras de montaña ya ostentaba diversos récords de velocidad en el alpinismo cuando completó esta hazaña a los 29 años. Entre los expertos en montañismo de altura, Jornet es considerado una leyenda a pesar de su corta edad, gracias a sus múltiples conquistas en esquí de montaña y ultramaratonas.
Comenzó su formación en escalada desde los 18 meses de edad, llevado constantemente por sus padres a las montañas.
Los riesgos fisiológicos de subir sin oxígeno extra
Prescindir del oxígeno suplementario a esa altitud conlleva riesgos serios para la salud. El médico Roberto Debski explica que la captación de oxígeno del aire se vuelve más difícil en esas condiciones, lo que puede provocar fatiga, taquicardia, arritmias, pérdida de reflejos y desmayos.
El aumento de la presión de los gases dentro del cuerpo también puede derivar en edema pulmonar, ocular o cerebral, especialmente cuando la subida se realiza a gran velocidad.
Según el especialista, los efectos negativos sobre la salud pueden manifestarse incluso a largo plazo, dependiendo de la preparación física del montañista y de sus condiciones particulares al momento de encarar la cumbre.
En el caso de Jornet, su preparación excepcional y su aclimatación desde la infancia parecen haber permitido que su cuerpo tolerara los extremos del ascenso acelerado sin oxígeno adicional.













