En el mundo de los trenes, pocos despiertan tanta curiosidad como el Maglev de Shanghái.
Este tren chino utiliza levitación magnética para desplazarse sin que sus ruedas toquen los raíles y puede alcanzar velocidades de hasta 431 km/h en servicio comercial.
A diferencia de los trenes convencionales, que utilizan ruedas metálicas apoyadas sobre las vías, el sistema Maglev emplea fuerzas magnéticas para mantener el tren suspendido sobre una guía. Al eliminar gran parte del contacto físico y, por lo tanto, de la fricción, es posible alcanzar velocidades muy superiores.
¿Cómo funciona el tren que levita?
La tecnología utiliza potentes sistemas electromagnéticos instalados tanto en el tren como en la vía. Estos generan fuerzas de atracción y repulsión que mantienen el vehículo elevado y, al mismo tiempo, lo impulsan hacia adelante.
El resultado es un desplazamiento suave y silencioso en comparación con los trenes tradicionales. La ausencia de ruedas también reduce algunos de los problemas asociados al desgaste mecánico.
El Maglev de Shanghái conecta la estación de Longyang Road con el Aeropuerto Internacional de Pudong en un recorrido de aproximadamente 30 kilómetros. En sus horarios de mayor velocidad, puede completar el trayecto en alrededor de 7 minutos y 20 segundos.
No es el récord absoluto de velocidad
Aunque los 431 km/h lo convierten en uno de los trenes comerciales más rápidos del mundo, existe una diferencia entre velocidad de operación y récord de pruebas.
En Japón, un tren Maglev experimental alcanzó 603 km/h en 2015, una marca registrada durante ensayos y que no corresponde a un servicio comercial regular.
Em resumen, el Maglev de Shanghái continúa destacando por algo diferente: es una tecnología de levitación magnética que ya forma parte del transporte cotidiano.
Su funcionamiento demuestra que los trenes no necesariamente necesitan tocar los rieles para alcanzar velocidades extraordinarias y ofrece una muestra de cómo la tecnología puede transformar el transporte ferroviario.













