Lionel Messi encabeza con amplia ventaja la clasificación salarial del fútbol de las Américas. El delantero argentino del Inter Miami embolsa US$ 25 millones al año, además de un bono mínimo garantizado de US$ 3,3 millones por temporada. Esa cifra casi triplica la remuneración del brasileño Neymar en el Santos.
Tras la salida de Casemiro del Manchester United rumbo a la Major League Soccer, el volante brasileño ocupa el segundo lugar del podio continental. Su remuneración anual en el Inter Miami ronda los US$ 17 millones, la misma cantidad que recibe Robert Lewandowski desde su incorporación al Chicago Fire.
Ambos superan ampliamente al astro del Santos, cuyo contrato ronda los US$ 9,6 millones anuales.
La hegemonía salarial de la MLS en América
La concentración de salarios elevados en la liga estadounidense refleja una estrategia de fichajes de renombre mundial. El Inter Miami, en particular, ha invertido recursos para conformar su plantilla. Solo con Messi y Casemiro, el equipo de Miami tiene una nómina que supera el presupuesto completo de la mayoría de sus competidores en la MLS.
Esta estrategia ha permitido que la franquicia ocupe la segunda posición de la Conferencia Este tras 25 jornadas. Casemiro ya ha aportado tres goles en 12 encuentros desde su llegada, consolidando su impacto deportivo en el torneo norteamericano. Sin embargo, la estructura de inversión que sostiene estos salarios ha generado escrutinio regulatorio en el pasado.
Otros talentos brasileños en la élite salarial
Además de Messi, Casemiro y Neymar, otros brasileños figuran entre los diez mejor remunerados del continente. Andreas Pereira, del Palmeiras, y los hermanos Gerson y Matheus Pereira, del Cruzeiro, completan la representación nacional entre los futbolistas con mayores ingresos de América.
Este fenómeno muestra cómo los presupuestos de los clubes brasileños y estadounidenses divergen cada vez más. La brecha entre lo que ofrece la MLS y lo que garantizan los clubes locales en Brasil ha alterado el equilibrio del mercado de traspasos. Los jugadores consolidados encuentran en la liga estadounidense una oportunidad para maximizar sus ingresos.
La diferencia entre la remuneración de Messi y la de Neymar —el argentino recibe casi el triple— ilustra la brecha salarial que domina el fútbol profesional de la región.













