Escalar el Monte Everest es considerado uno de los mayores desafíos del mundo del montañismo.
Sin embargo, el atleta polaco Andrzej Bargiel llevó la aventura a un nivel completamente diferente: después de alcanzar la cima de la montaña más alta del planeta, descendió esquiando por sus laderas sin utilizar oxígeno suplementario.
La hazaña ocurrió el 22 de septiembre de 2025, cuando Bargiel llegó a la cima del Everest, situada a 8.849 metros de altura, tras pasar cerca de 16 horas en la llamada zona de la muerte, ubicada por encima de los 8.000 metros, donde el aire contiene mucho menos oxígeno y las condiciones son extremadamente exigentes para el cuerpo humano.
Un descenso histórico desde la cima del Everest
Después de alcanzar la cumbre, el esquiador se colocó los esquís y comenzó el descenso por la ruta del Collado Sur. Su objetivo era completar una bajada continua hasta el Campo Base del Everest sin recurrir a oxígeno embotellado.

Durante el recorrido, Bargiel enfrentó terrenos de gran dificultad, como zonas con hielo y pendientes peligrosas. Debido a las condiciones y a la falta de luz, tuvo que detenerse en el Campo II antes de continuar al día siguiente, cuando atravesó la cascada de hielo del Khumbu con la ayuda de un dron operado por su hermano Bartek, que le permitió observar mejor el terreno.
Un especialista en desafíos extremos
Esta no fue la primera vez que Bargiel protagonizó una hazaña relacionada con las grandes montañas. El deportista polaco ya había llamado la atención del mundo del esquí de montaña por realizar descensos extremos en algunos de los picos más altos del planeta, incluido el K2 en 2018.
Su estilo combina alpinismo y esquí extremo, una disciplina que exige una preparación física y mental excepcional debido a la combinación de altitud, frío, terreno inestable y condiciones impredecibles.
Mientras miles de personas sueñan con llegar a la cima del Everest, Bargiel transformó la montaña en un escenario para una de las descensiones más llamativas del deporte de aventura.
Su logro representa una nueva frontera dentro del esquí de alta montaña y demuestra cómo algunos atletas buscan superar los límites tradicionales de la exploración.




