Una planta trituradora que tiene como objetivo procesar 50.000 neumáticos fuera de uso, fue inaugurada en Matamoros, Tamaulipas, en el norte de México. El equipo, bautizado «Teutón» y fabricado con tecnología alemana, puede moler entre 12 y 18 toneladas por hora.
La instalación funciona dentro del relleno sanitario de la ciudad y demandó una inversión de 30 millones de pesos. La capacidad de la planta permite recuperar el material para reutilizarlo, en lugar de que termine acumulado en terrenos baldíos o expuesto a la intemperie.
Riesgos sanitarios de las llantas abandonadas
Los depósitos de llantas abandonadas no son solo un problema estético para las ciudades fronterizas. Cuando el agua de lluvia se acumula en su interior, esos espacios se transforman en criaderos de mosquitos capaces de transmitir enfermedades.
A ese riesgo se suma el peligro de incendio: una pila de llantas en llamas es difícil de apagar y libera contaminantes al aire. El fuego también puede contaminar el suelo y el agua en México con los residuos que deja la combustión.
Un problema que cruza fronteras
La acumulación de cauchos desechados no se limita a Matamoros. Un estudio de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos registró depósitos que albergan decenas de miles de llantas en municipios fronterizos.
Frente a ese panorama, la planta recién inaugurada no busca resolver solo el caso local: el plan es que reciba material proveniente de otros municipios de la frontera norte con acumulaciones similares. Al mismo tiempo, las autoridades anunciaron campañas para que los vecinos entreguen sus cauchos viejos en puntos de acopio.
La capacidad de la maquinaria alemana permite que Matamoros atienda a otras ciudades que enfrentan el mismo desafío ambiental en la frontera norte.













