A ningún gato le conviene consumir leche de vaca en ninguna etapa de su vida, según advirtió el veterinario Javier Guaita. La costumbre de servirles un platito de leche está tan arraigada que muchos dueños la repiten sin saber que puede causar molestias digestivas a sus mascotas.
Guaita explicó que los gatos pierden con el tiempo la capacidad de procesar la lactosa. Esto ocurre porque la producción de una enzima llamada lactasa, suficiente durante las primeras semanas de vida, disminuye progresivamente con la edad.
Veterinario Javier Guaita advierte sobre la lactosa en gatos
Al nacer, las crías dependen de esa enzima para aprovechar el alimento que reciben de su madre. Pero con el paso de los meses, la producción cae progresivamente hasta volverse insuficiente. Guaita detalló que esa disminución dificulta procesar la lactosa en la adultez. Ofrecerles leche puede provocar diarrea, vómitos y otras molestias digestivas.
Existe además otro riesgo menos conocido: algunos felinos pueden desarrollar alergia a la leche, más allá de la intolerancia a la lactosa. En esos casos, los síntomas son distintos: aparecen picazón y caída de pelo, en lugar de los problemas estomacales típicos de la intolerancia.
El agua fresca reemplaza cualquier bebida láctea
Una vez terminada la lactancia, ya no hace falta ofrecer leche en la dieta diaria del animal. Lo esencial, según el especialista, es que el agua fresca esté disponible en todo momento para mantenerlo bien hidratado. Para incentivar que beban agua, Guaita recomendó usar una fuente especial para mascotas.
Las crías también corren riesgo con este alimento
En los gatitos, la lactasa todavía está presente, así que la digestión no representa un obstáculo inmediato. El problema, según Guaita, es otro: la leche no aporta la grasa ni la proteína que un cachorro necesita para crecer bien durante una etapa crucial.
El especialista remarcó que se trata de una fase crítica, en la que cualquier déficit nutricional puede afectar el desarrollo del animal. Cuando una cría queda sin su madre, lo indicado es recurrir, bajo indicación profesional, a una fórmula maternizada especial para gatos, disponible en tiendas de mascotas y diseñada para imitar la composición del alimento materno.
Aunque la imagen de un gato bebiendo leche forma parte del imaginario colectivo, Guaita advirtió que la práctica puede causar problemas digestivos en adultos y afectar el crecimiento de los cachorros. Las fórmulas maternizadas para gatitos huérfanos deben usarse según las indicaciones del veterinario.
En cambio, los productos lácteos especiales para gatos, usados como complemento alimentario, pueden favorecer el aumento de peso y deben ofrecerse con moderación.













