Seúl acaba de convertirse en el epicentro de una revolución artística impulsada por máquinas. El 21 de julio, la Galaxy Corporation inauguró el Galaxy Robot Park. Un complejo donde humanoides bailarines protagonizan espectáculos de K-pop y taekwondo junto a artistas de carne y hueso, marcando un hito en la industria del entretenimiento robótico.
La ambición trasciende fronteras regionales: la compañía surcoreana ya anuncia planes para llevar sus creaciones artísticas a más de 100 países, con presentaciones previstas en Dubái y Nueva York.
Una alianza transfronteriza entre máquinas y código
El corazón del proyecto descansa en una arquitectura híbrida: hardware fabricado por Unitree Robotics de China, sobre el cual Galaxy Corporation instaló su propio sistema de tecnología de coordinación desarrollado en Corea del Sur. Esta combinación permite que múltiples robots ejecuten coreografías sincronizadas sin ser controlados individualmente durante cada actuación.
Los humanoides responden a instrucciones centralizadas durante la presentación, dependiendo de programación previa o control remoto para las secuencias más sofisticadas.
Cuarenta minutos donde la precisión mecánica desafía lo humano
La atracción principal, conocida como Robot Arena, ofrece funciones de unos 40 minutos en las que los humanoides son los protagonistas del espacio escénico.
Durante cada sesión, estos artistas mecánicos ejecutan coreografías de canciones K-pop mientras comparten el escenario con bailarines humanos, creando un contraste visual que subraya la exactitud repetible de la máquina.
El taekwondo forma parte integral del repertorio artístico. Los robots demuestran patadas y posturas características del arte marcial coreano con una precisión que rivaliza con cualquier atleta entrenado.
Un espacio diseñado para la confluencia de arte y tecnología
El Galaxy Robot Park ocupa aproximadamente 16.529 metros cuadrados de espacio dedicado a estas máquinas con forma humana. La inauguración fue acompañada por 100 niños, incluyendo con funcionamiento cognitivo limítrofe, permitiendo que experimentaran interacciones directas con la tecnología robótica.
Galaxy Corporation también realizó un desfile de moda donde robots y modelos humanos compartieron la pasarela, mostrando una colaboración entre lo artificial y lo orgánico en el entretenimiento.
El complejo se posiciona no solo como atracción turística. Sino como un espacio donde la frontera entre espectáculo y demostración tecnológica se difumina.













