Llegar al final del día sin ganas de hablar, responder mensajes o compartir tiempo con otras personas puede estar relacionado con el agotamiento acumulado.
La psiquiatra Marian Rojas explicó que las exigencias cotidianas consumen recursos mentales y utilizó la metáfora de una “batería social” para describir cómo cambia nuestro comportamiento cuando esa energía disminuye.
Según Rojas, cuando la batería llega aproximadamente al 20%, pueden aparecer reacciones más impulsivas y emocionales. La especialista señaló que el cansancio puede modificar la manera en que una persona responde ante determinadas situaciones y reducir su capacidad para controlar algunas reacciones.
¿Qué es la batería social?
La expresión “batería social” funciona como una metáfora para explicar la energía disponible para interactuar con otras personas. No se trata de una medida médica, sino de una forma de describir una sensación frecuente después de una jornada con muchas obligaciones.
Durante el día, una persona puede trabajar, mantener conversaciones, responder mensajes, resolver problemas y tomar numerosas decisiones. La acumulación de estas actividades puede generar desgaste mental, incluso cuando no existe un esfuerzo físico importante.
Rojas también destacó que tomar decisiones consume recursos cognitivos. Elegir qué hacer primero, qué responder, qué comer o qué asuntos dejar para después son pequeñas elecciones que se acumulan a lo largo de la jornada.
Cómo se manifiesta el agotamiento mental
Cuando el cansancio se acumula, algunas personas pueden mostrarse más irritables, impulsivas o sensibles. También pueden experimentar menor paciencia y dificultades para tomar decisiones.
Por eso, el agotamiento no siempre aparece únicamente como sueño o cansancio físico. En determinadas situaciones puede manifestarse en la forma de relacionarse con los demás o en una menor capacidad para gestionar las emociones.
La especialista resumió esta situación mediante una comparación: cuando quedan pocos recursos disponibles, cada persona puede reaccionar de acuerdo con sus propias características, desde llorar hasta responder de manera impulsiva.
Qué hacer para evitar llegar al límite
Una de las estrategias planteadas por Rojas consiste en reducir las decisiones innecesarias y organizar con anticipación algunas actividades cotidianas. De esta manera, es posible reservar recursos mentales para las cuestiones que realmente requieren atención.
También puede ser útil identificar las señales personales de agotamiento, como la irritabilidad, la falta de paciencia, la dificultad para decidir o las pocas ganas de interactuar.
Reconocer estos signos permite comprender que necesitar un momento de descanso después de una jornada exigente no significa falta de interés por otras personas. En muchos casos, puede ser una señal de que es necesario recuperar energía antes de continuar con las actividades.
*Este artículo se elaboró utilizando información del sitio web de TN.













