Una situación cotidiana puede provocar una reacción emocional mucho más intensa de lo esperado. Para Gabor Maté, médico canadiense especializado en trauma, esto puede ocurrir cuando una experiencia del presente activa emociones relacionadas con heridas de etapas anteriores de la vida.
Durante una entrevista con el comediante Theo Von, Maté utilizó una experiencia personal para explicar el fenómeno. El especialista contó que, ante determinadas actitudes de su esposa, puede sentirse como si dejara de reaccionar desde la perspectiva del adulto que es y respondiera desde una etapa mucho más temprana.
“De repente no soy este hombre de 80 años, soy este niño de un año respondiendo”, explicó Maté.
Cómo una experiencia del presente puede activar el pasado
Para explicar su planteamiento, el médico comparó las heridas emocionales con las físicas. Una lesión que aún no se ha recuperado puede doler cuando recibe un golpe; de manera similar, determinadas situaciones pueden despertar emociones vinculadas con experiencias anteriores.
Una crítica, una discusión o una actitud aparentemente insignificante pueden adquirir un significado diferente cuando se relacionan con algo vivido anteriormente. La respuesta puede aparecer en forma de enojo, miedo, vergüenza o sensación de vulnerabilidad.
Maté sostiene que identificar este mecanismo permite observar la reacción con mayor distancia. Esto no significa atribuir cualquier comportamiento a un trauma, sino considerar que algunas respuestas emocionales pueden tener una historia más larga que la situación que las desencadenó.
La relación entre infancia y vida adulta
La influencia de las experiencias infantiles en la salud y el comportamiento adulto es uno de los temas centrales del trabajo de Maté. Para el médico, el trauma no depende únicamente de un acontecimiento concreto, sino también de cómo esa experiencia afecta a la persona y a su capacidad para afrontar determinadas situaciones.
Desde esta perspectiva, reconocer patrones emocionales puede ayudar a diferenciar lo que pertenece al presente de aquello que se originó en otro momento de la vida. El objetivo no sería eliminar las emociones, sino comprenderlas para desarrollar respuestas diferentes.
La reflexión de Maté pone el foco en un aspecto frecuente de la experiencia humana: una persona puede haber crecido y cambiado con los años, pero algunas situaciones todavía pueden despertar sentimientos asociados con etapas anteriores. Comprender esa conexión puede ser un punto de partida para revisar comportamientos y buscar nuevas formas de afrontar los conflictos.
*Texto elaborado con información del sitio web TN.













