El cerebro recibe aproximadamente el 25% de la sangre que bombea el corazón, según el neurólogo Dr. Aaron Lord, jefe de neurología del Hospital NYU Langone de Nueva York.
El médico atiende a pacientes con lesiones cerebrales graves provocadas por accidentes cerebrovasculares, hemorragias, traumas y convulsiones. Considera que los hábitos alimentarios también cumplen un papel importante en ese cuidado. En una entrevista con el New York Post, recomendó cinco alimentos para incluir en la rutina y cuidar la salud del cerebro.
Una alimentación adecuada puede mejorar la atención y la concentración, además de frenar el declive cognitivo natural asociado con la edad.
Pescados de agua salada ricos en omega-3
El salmón, el mero y el lenguado son ricos en grasas que proporcionan omega-3, una grasa con propiedades antiinflamatorias. El Dr.
Verduras de hoja oscura para el consumo diario
Las hojas verdes aportan fibra, folato, luteína y betacaroteno, nutrientes importantes para el organismo, incluido el cerebro. Entre los alimentos favoritos del neurólogo están la col-china, los espárragos y el brócoli. Una opción simple es condimentarlos con aceite de oliva, sal y ajo asado.
También destacó los espárragos porque se cocinan rápido y aportan fibra. La fibra ayuda a mantener saludable el microbioma intestinal, lo que puede influir positivamente en el funcionamiento del cerebro.
Tomates con licopeno antioxidante
El licopeno es un pigmento rojo que convierte a los tomates en un alimento beneficioso para el cerebro. Este antioxidante combate la inflamación y el estrés oxidativo, dos procesos vinculados al envejecimiento neuronal y a la degeneración celular prematura. Los tomates uva y las mezclas de variedades pequeñas ofrecen una mayor concentración de este nutriente protector.
Su versatilidad culinaria los hace fáciles de incluir en cualquier dieta: crudos en ensaladas, cocidos rápidamente en salsas para pescado o pollo, o simplemente acompañados de mozzarella fresca, albahaca y aceite de oliva como entrada.
Nueces y frutos rojos con flavonoides
Un puñado de nueces aporta ácido graso omega-3 de origen vegetal que el cerebro metaboliza para construir nuevas conexiones neuronales. Los frutos rojos, como arándanos, frambuesas y moras, son fuentes concentradas de flavonoides, compuestos con acción antioxidante y antiinflamatoria que protegen las neuronas contra los efectos del estrés.
La combinación práctica más simple consiste en desayunar avena cortada en acero con un puñado de nueces y frutos rojos frescos. Puede añadirse miel o jarabe de arce para endulzar, además de una pizca de sal para realzar el sabor.
Bebidas para el bienestar cerebral
El café y el té pueden ofrecer más que un estímulo para comenzar el día.
El café también puede formar parte de la rutina alimentaria: sus granos son en realidad frutos que pasan por un proceso de secado y tostado. Tanto el café como el té son ricos en flavonoides, que pueden contribuir a un mejor control de la glucosa en sangre.
Ambas bebidas contienen cafeína, que puede mejorar la concentración, pero su consumo debe ser moderado.













