Los caballos detectan el miedo exclusivamente a través del olfato y responden de manera inequívoca a esas señales químicas. Los investigadores encontraron que los compuestos presentes en el sudor de personas asustadas funcionan como mensajeros emocionales capaces de alterar el comportamiento. En los caballos, estas señales elevaron la frecuencia cardíaca y redujeron la disposición para interactuar con humanos.
En experimentos, los caballos expuestos al olor corporal de personas que habían visto películas de terror se asustaron con más facilidad. Mostraron mayor reactividad ante estímulos inesperados y evitaron el contacto con los cuidadores. Los caballos que inhalaron sudor asociado a emociones positivas reaccionaron de forma distinta.
Este hallazgo sugiere que el miedo puede transmitirse entre humanos y équidos únicamente por vía olfativa, sin necesidad de señales visuales o sonoras.
Cómo se realizó la investigación
Para comprobar su hipótesis, los investigadores pidieron a voluntarios humanos que vieran escenas cinematográficas que provocaran emociones distintas mientras mantenían algodones bajo las axilas. En una fase, observaron fragmentos alegres de películas como Cantando bajo la lluvia (1952) y Grease (1978). Después, vieron durante unos 20 minutos La entidad (2012), una película de terror elegida para inducir miedo.
Los investigadores presentaron las muestras de sudor a los caballos mediante un procedimiento controlado. Colocaron los algodones cerca de las fosas nasales de los animales con una brida especialmente adaptada para garantizar que el estímulo fuera exclusivamente olfativo.
Los investigadores evaluaron luego el comportamiento de los caballos en distintas situaciones: la frecuencia con que se acercaban al experimentador. Su reacción ante la apertura sorpresiva de un paraguas y su curiosidad ante un objeto desconocido.
Resultados y significado práctico
Los caballos expuestos al olor del miedo presentaron picos más elevados de frecuencia cardíaca, se asustaron con mayor facilidad y demostraron menos interés en explorar cosas nuevas o interactuar con los cuidadores. Aunque estas reacciones indicaban una mayor sensibilidad al miedo, los niveles de cortisol no variaron de forma significativa entre los grupos.
Según Léa Lansade, profesora de la Universidad de Tours en Francia y coautora del estudio, esta investigación revela cuán estrechamente conectados están los animales y los humanos. Lansade dijo a The Guardian que los humanos transmiten inconscientemente sus emociones a los animales, con efectos significativos en sus respuestas emocionales.
Plotine Jardat, primera autora del estudio e investigadora del Instituto Francés de Equitación, dijo a Scientific American que las emociones son fundamentales en la interacción con caballos. Llegar relajado y de buen humor puede favorecer una mejor relación, mientras que el miedo humano puede provocar respuestas más intensas en los animales.
La comunicación emocional más allá de los sentidos tradicionales
Investigaciones previas ya habían demostrado que los caballos responden a expresiones faciales y tonos de voz humanos. El nuevo estudio, publicado el 14 de enero en PLOS One, amplía ese conocimiento al sugerir que la comunicación emocional puede ocurrir incluso sin señales visuales o sonoras. Únicamente a través del olfato.
Los resultados abren nuevas preguntas sobre cómo los mamíferos comparten información emocional más allá de los canales sensoriales convencionales. Aún no se sabe si esta capacidad deriva específicamente de la domesticación o si representa una característica más general de los mamíferos.
Por eso, los investigadores advierten que acercarse a un caballo poco después de una experiencia que haya generado miedo puede no ser la mejor idea.













