¿Alguna vez has lavado las frutas con detergente pensando que así serían más seguras? Aunque algunas personas recurren a este método para eliminar microorganismos, los productos destinados a la limpieza de platos y utensilios no están formulados para lavar alimentos.
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos, como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), recomiendan lavar las frutas y verduras con agua corriente en lugar de utilizar jabón, detergentes o productos de limpieza.
¿Por qué no se recomienda usar detergente en las frutas?
El detergente está formulado para eliminar la grasa y la suciedad de superficies y utensilios, no para ser utilizado directamente sobre alimentos. Por este motivo, no se recomienda lavar las frutas con estos productos.
Además, el lavado con detergente no garantiza la eliminación de todos los microorganismos y puede dejar residuos del producto sobre la superficie del alimento.
Tampoco es aconsejable utilizar productos como lejía, alcohol o desinfectantes destinados a superficies. Estas sustancias no deben aplicarse sobre los alimentos, salvo que un producto esté específicamente indicado y autorizado para ese uso.
¿Cómo lavar correctamente las frutas?
La forma recomendada de limpiar las frutas es utilizar agua corriente y frotar suavemente su superficie. Para aquellas con una cáscara firme, puede utilizarse un cepillo limpio destinado a alimentos.
Antes de manipularlas, también es importante lavarse las manos con agua y jabón. Los utensilios, las superficies y las tablas utilizadas para preparar los alimentos deben mantenerse igualmente limpios.
Incluso cuando se va a pelar una fruta, conviene lavarla antes. Al cortarla, el cuchillo puede arrastrar microorganismos presentes en la superficie hacia la parte comestible. El lavado con agua corriente ayuda a retirar suciedad y puede reducir la cantidad de microorganismos presentes en la superficie.
En resumen la recomendación es evitar detergentes y otros productos de limpieza no destinados a los alimentos y priorizar prácticas adecuadas de higiene durante su manipulación y preparación.













