Casi 80 mil personas de 76 países participaron en un estudio de la Universidad de Oxford que buscó entender qué comparten quienes se declaran genuinamente satisfechos con su vida. El estudio sugiere que la felicidad puede estar más ligada al comportamiento que a las conquistas materiales.
Karl Overdick y Jan-Emmanuel De Neve, responsables de la investigación, hallaron un patrón que se repite sin importar el país ni el nivel económico de los participantes. El estudio identificó cuatro rasgos de comportamiento entre quienes reportaron mayores niveles de satisfacción con la vida.
Rasgos compartidos pelas pessoas mais felizes da Universidad de Oxford
El trabajo, publicado en el International Journal of Happiness and Development, señala la paciencia, la confianza, el altruismo y la cooperación como los pilares comunes entre los participantes más satisfechos. Estos comportamientos se mantuvieron estables en culturas y contextos muy distintos entre sí.
En Brasil, tres figuras públicas suelen transmitir esa imagen de ligereza y alegría. Susana Vieira, a los 83 años, es un ejemplo de vitalidad, con una carrera consolidada en televisión y entusiasmo por la vida. Ivete Sangalo, a los 54 años, también se asocia con el buen humor.
Ary Fontoura completa la tríada de figuras públicas vinculadas a esa energía positiva. El estudio señala que la paciencia, la confianza, el altruismo y la cooperación se asocian de forma consistente a mayores niveles de satisfacción con la vida. Independientemente de la cultura o el contexto económico de cada persona.
Comportamiento antes que circunstancia económica
Lo llamativo del hallazgo es que estos cuatro rasgos se mantuvieron presentes en diferentes culturas, regiones y condiciones económicas. Esto sugiere que alguien con pocos recursos puede desarrollar el mismo nivel de paciencia y cooperación que alguien con una posición económica privilegiada.
Otro estudio, realizado por Harvard hace 80 años, llegó a una conclusión en la misma dirección: las relaciones cercanas y estables son el principal indicador de bienestar y salud a largo plazo. La calidad de esos vínculos a los 50 años resultó ser un predictor de salud a los 80 años que los niveles de colesterol.
Lo que importa está en tu comportamiento
El hallazgo de Oxford refuerza la idea de que el bienestar depende más de cómo cada persona gestiona sus emociones y sus vínculos que de una fórmula única válida para todos los países.
El comportamiento como punto de partida
El trabajo de Oxford sugiere que cultivar la paciencia. La confianza, el altruismo y la cooperación en el día a día se asocia con mayores niveles de satisfacción y bienestar que alcanzar metas materiales.
Ese hallazgo no necesariamente depende de circunstancias externas: cualquier persona, en cualquier contexto, puede trabajar esos cuatro rasgos sin esperar un cambio de ingresos ni de estatus para empezar.













