Las autoridades sanitarias de Canadá han emitido recomendaciones sobre la correcta conservación de las frutas cortadas, especialmente de aquellas como el melón y la sandía.
La principal orientación es refrigerarlas inmediatamente después de cortarlas para reducir el riesgo de contaminación y mantener su calidad. Pero ¿por qué es importante tomar esta precaución?
El riesgo de contaminación después del corte
Cuando se corta una fruta, su pulpa queda expuesta al ambiente y puede entrar en contacto con microorganismos presentes en las manos, los utensilios, las superficies o el entorno.
A temperatura ambiente, algunos microorganismos pueden multiplicarse con mayor facilidad. Por eso, mantener las frutas cortadas refrigeradas ayuda a ralentizar su crecimiento y a conservarlas en mejores condiciones.
La importancia de la temperatura
Las autoridades sanitarias recomiendan mantener el refrigerador a una temperatura de 4 °C o menos para conservar adecuadamente los alimentos perecederos.
La refrigeración no elimina los microorganismos que ya puedan estar presentes en los alimentos, pero reduce la velocidad a la que pueden multiplicarse.
Por esta razón, las frutas cortadas deben refrigerarse lo antes posible y no permanecer durante períodos prolongados a temperatura ambiente.
Medidas para reducir los riesgos
La higiene también desempeña un papel importante en la conservación de las frutas. Antes de cortarlas, es recomendable lavarse bien las manos y limpiar los utensilios y las superficies que estarán en contacto con los alimentos.
También es importante evitar la contaminación cruzada, especialmente cuando se utilizan los mismos utensilios para diferentes alimentos. Después de cortar las frutas, deben guardarse en recipientes limpios y adecuados dentro del refrigerador.
En el caso de frutas como el melón y la sandía, estos cuidados son ainda más relevantes porque, una vez cortadas, la parte comestible queda expuesta al ambiente.
Por eso, refrigerar las frutas inmediatamente después de cortarlas, mantener una adecuada higiene durante su preparación y conservarlas a una temperatura segura son medidas sencillas que ayudan a reducir el riesgo de contaminación y a preservar su calidad.













