Tomar una taza para espantar el sueño acumulado durante la noche puede salir caro más tarde. El psicólogo Alfredo Rodríguez-Muñoz, autor de «Dormir para vivir» y experto en descanso, plantea que la bebida no aporta un descanso real: solo disimula la fatiga por un rato.
El riesgo, según explica, está en convertir la taza diaria en una muleta contra noches mal dormidas de forma sostenida. Esa costumbre, dice, termina por agravar el mismo cansancio que se buscaba combatir al día siguiente.
Cómo actúa la sustancia en el cerebro: café
Una molécula llamada adenosina se va acumulando en el cerebro conforme pasan las horas del día. Su función es generar la sensación de sueño y cansancio que empuja al cuerpo a buscar descanso por la noche.
Rodríguez-Muñoz detalla que la sustancia estimulante presente en esta bebida interrumpe la acción de la adenosina y frena esa señal de alerta. El resultado es una sensación pasajera de lucidez y mayor capacidad de respuesta, útil en momentos puntuales según el propio experto.
El precio que se paga después
Sentirse más despejado no equivale a que el cerebro haya superado el déficit de descanso acumulado. En entrevista a El Confidencial, el psicólogo advirtió que esta bebida puede demorar el momento de quedarse dormido y volver ese sueño más liviano.
También puede propiciar que la persona se despierte varias veces durante la noche, sin llegar a un descanso profundo. Así se arma un ciclo: recurrir a esta bebida por el cansancio diurno termina dañando el descanso nocturno, y al día siguiente vuelve la misma necesidad.
La frase que resume el problema
Para explicar esta dinámica, el psicólogo recurrió a una imagen sencilla: la energía que ofrece esta bebida es prestada, no propia, y termina cobrándose con intereses. Su idea central es que el estimulante no borra la necesidad Real de dormir.
Lo que hace, según su planteamiento, es apagar temporalmente las señales que el organismo envía para pedir reposo. Por eso insiste en que ningún truco reemplaza al descanso: ni las siestas ni dormir más el fin de semana sustituyen una rutina de sueño estable.
Una función que va más allá del cansancio
El especialista recuerda que dormir bien no es un lujo, sino una función biológica que sostiene procesos esenciales del organismo. La memoria, la atención y la regulación emocional dependen directamente de esas horas de descanso nocturno.
La salud física también se resiente cuando el cuerpo no logra completar ese ciclo de reposo de forma regular. Buscar alivio momentáneo con estimulantes o siestas puede ayudar en un día puntual, pero no corrige el fondo del problema.













