En el océano Índico, acercarse a Sentinel del Norte puede costar la vida: quien pisa sus playas sin autorización corre el riesgo de morir a manos de sus habitantes. La isla forma parte del archipiélago de las islas Andamán y Nicobar, bajo administración de la India.
Allí vive una comunidad conocida como los sentineleses, que mantiene un aislamiento casi total del resto del planeta. El gobierno indio prohíbe el ingreso de forasteros y mantiene una zona de resguardo alrededor del territorio para impedir que alguien se acerque.
Quiénes son los habitantes del lugar
Los pobladores obtienen su alimento mediante la caza, la pesca y la recolección. Usan arcos y flechas como herramientas principales para desplazarse por las aguas cercanas a la costa. La falta de contacto con el exterior todavía deja muchos vacíos sobre su forma de vida.
Tampoco se conoce con precisión cuántas personas habitan el territorio, ya que no existe un censo confiable y las autoridades solo pueden hacer estimaciones a distancia. Un relevamiento de 2011 calculó una población de unas 50 personas, aunque esa cifra no refleja necesariamente la población actual.
El idioma que hablan tampoco ha sido traducido ni documentado por completo, dado que no hay comunicación estable con este grupo humano.
Por qué está prohibido acercarse al territorio
La India convirtió la isla, de 60 kilómetros cuadrados, y una franja marítima circundante en una reserva tribal protegida por ley. El área resguardada se extiende hasta cinco kilómetros desde la costa, por lo que ningún visitante puede ingresar legalmente.
La principal razón detrás de esta restricción es sanitaria: enfermedades comunes en el resto del mundo podrían resultar letales para una población sin defensas frente a esos agentes infecciosos. Por esa razón, el gobierno indio aplica una política de vigilancia remota, sin ningún tipo de interferencia directa con los sentineleses.
Muertes y encuentros que marcaron la historia
A pesar de la prohibición, hubo quienes desafiaron las reglas. En noviembre de 2018, el estadounidense John Allen Chau ingresó de forma ilegal al territorio con intención de establecer contacto y murió a manos de los habitantes.
En 2025, otro ciudadano estadounidense, el youtuber Mykhailo Polyakov, logró aproximarse en un kayak inflable. Según el relato publicado por Diario Uno, dejó una lata de gaseosa y un coco antes de retirarse y luego fue detenido por las autoridades indias.
No todos los acercamientos terminaron en tragedia. Durante expediciones realizadas en la década de 1990, la antropóloga india Madhumala Chattopadhyay logró aproximarse a la costa sin desembarcar en el lugar. Los propios habitantes recogieron cocos que ella había dejado flotando en el agua, en uno de los pocos episodios de intercambio pacífico registrados.
La estrategia del gobierno indio apunta a proteger a esta comunidad sin obligarla a integrarse a la vida moderna. Patrullas marítimas vigilan la zona de forma constante para impedir que embarcaciones o curiosos se acerquen a la costa prohibida.













