La temperatura del mar ha alcanzado niveles que ningún instrumento de medición moderno había registrado antes. El climatólogo Ryan Katz-Rosene planteó, en agosto de 2026, que las aguas marinas podrían no haber registrado temperaturas tan elevadas desde hace 125.000 años.
Según datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, la superficie marina llegó a valores nunca antes vistos, un fenómeno atribuido tanto al actual episodio de El Niño como al calentamiento global de origen humano.
Ryan Katz-Rosene, que enseña estudios ambientales en la Universidad de Ottawa, sostiene que podría tratarse de un máximo histórico, si bien los instrumentos de medición actuales no alcanzan para verificarlo con certeza. El climatólogo advirtió que el nuevo máximo podría no tener precedentes durante todo el Holoceno, el período geológico que comenzó hace aproximadamente 11.700 años.
Un calentamiento sin precedentes recientes
El episodio actual revela la magnitud del cambio climático global en curso. Las temperaturas oceánicas apuntan a un calentamiento cuyo alcance histórico es mucho mayor de lo que permiten comprobar directamente los registros instrumentales modernos.
Katz-Rosene también advirtió que las temperaturas oceánicas actuales podrían ser inéditas durante un período mucho más largo que el considerado por estimaciones anteriores. Esta extrapolación, basada en modelos paleoclimáticos y registros geológicos indirectos, sitúa el episodio actual en una perspectiva temporal que abarca ciclos climáticos milenarios y se extiende mucho más allá de la era de las mediciones instrumentales modernas.
El Niño intensifica el calentamiento de fondo
El fenómeno de El Niño añade calor a un sistema climático que ya acumula décadas de calentamiento derivado de las emisiones humanas. Aunque sus ciclos son naturales y cíclicos, el calentamiento de fondo provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero ha elevado la línea de base sobre la que se desarrollan.
Por eso, la combinación de un El Niño particularmente intenso con un sistema climático alterado por décadas de calentamiento causado por la actividad humana genera los máximos históricos y los valores sin precedentes registrados en agosto de 2026.
Implicaciones del calentamiento oceánico acelerado
El calentamiento oceánico favorece episodios meteorológicos más extremos, como lluvias intensas y tormentas, y aumenta la presión sobre los ecosistemas costeros y oceánicos. Actualmente, aproximadamente el 42% de los océanos mundiales presenta condiciones propias de una ola de calor marina, una proporción cercana al máximo del 46% alcanzado en 2024.
Según Samantha Burgess, investigadora del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el número de días con olas de calor marinas en todo el mundo se ha multiplicado por más de tres desde principios de la década de 1990.
Unos océanos más cálidos tienen además menor capacidad para absorber el exceso de dióxido de carbono presente en la atmósfera, lo que agrava el calentamiento global.
Más allá de Los registros modernos
Katz-Rosene advierte que, de confirmarse ese alcance histórico de 125.000 años, las temperaturas marinas actuales estarían a la altura de las que se registraron en el último período interglacial, previo al último ciclo glacial.
Si el análisis del climatólogo fuera correcto, la temperatura oceánica actual no solo superaría los máximos recientes, sino que podría alcanzar niveles no vistos desde el período interglacial anterior al último ciclo glacial. Ese escenario subrayaría la magnitud sin precedentes del cambio climático actual y la rapidez con que se produce.
Un llamado a la urgencia climática
El testimonio de Katz-Rosene refleja el consenso de la comunidad científica respecto a la gravedad del calentamiento global. Los océanos actúan como reguladores del clima planetario, absorbiendo el calor excesivo generado por las emisiones de gases de efecto invernadero.
Un océano con temperaturas sin precedentes en 125.000 años indica que los sistemas de amortiguación planetarios están llegando a sus límites. Para Brian O’Donnell, director de Campaign for Nature, hacer frente a este escenario exige actuar en paralelo sobre dos cuestiones: recortar sin demora las emisiones de combustibles fósiles y garantizar la protección de los ecosistemas marinos y costeros.
El nuevo récord refuerza las advertencias científicas sobre un océano que continúa acumulando calor a una velocidad extraordinaria.













