Un manto de flores cubre partes del desierto de Atacama, en el norte de Chile, después de las intensas lluvias registradas durante el invierno austral.
El El Niño favoreció la germinación de semillas y bulbos que permanecen bajo tierra durante largos períodos, dando lugar al conocido “desierto florido”.
Bajo el suelo de esta región árida permanecen semillas y bulbos de alrededor de 200 especies vegetales, que esperan las condiciones adecuadas para germinar. En algunos sectores, las precipitaciones superaron los 180 milímetros, un volumen excepcional para la zona.
El agua también penetró más profundamente en la arena de lo habitual, favoreciendo la aparición de vegetación. Según las previsiones de la Corporación Nacional Forestal de Chile (Conaf), la floración alcanzará su mayor extensión durante octubre y podría cubrir unas 15.000 hectáreas.
Un fenómeno natural de gran biodiversidad
El desierto florido ocurre cuando las precipitaciones alcanzan las condiciones necesarias para que semillas, bulbos y otros órganos vegetales que permanecen en estado de latencia vuelvan a desarrollarse.
La floración puede incluir más de 200 especies, además de favorecer la presencia de insectos y otros animales asociados a este ecosistema.
Entre las flores que pueden aparecer se encuentran los llamados “suspiros” y las “patas de guanaco”, que aportan tonalidades violetas, blancas y otros colores al paisaje.

En 2026, las autoridades regionales prevén una temporada extensa, con floraciones que podrían desarrollarse en distintos puntos de la Región de Atacama.
Las lluvias también dejaron daños
Aunque las precipitaciones favorecieron la floración, también provocaron graves consecuencias en el norte de Chile. Las lluvias registradas en julio dejaron al menos 13 personas muertas y unas 4.000 viviendas destruidas o con daños importantes.
Protección del desierto florido
Ante la llegada de visitantes, las autoridades de Atacama prepararon puntos de observación y medidas para reducir el impacto sobre el ecosistema.
Las recomendaciones incluyen utilizar únicamente caminos y senderos habilitados, no pisar las plantas, no recoger flores, semillas o bulbos y respetar la fauna silvestre.
El desierto florido es un fenómeno condicionado por las precipitaciones y otros factores ambientales. Su desarrollo durante 2026 será monitoreado por las autoridades para conocer la extensión de las floraciones y las especies presentes en cada sector.













