El movimiento de dinero de los multimillonarios muestra cómo el capital tecnológico global se ha volcado al fútbol inglés como plataforma de inversión y entretenimiento. Desde 2003, cuando el magnate ruso Roman Abramovich compró el Chelsea, prácticamente todos los grandes clubes de la Premier League fueron adquiridos por inversores extranjeros.
Según analistas del sector, los fondos de capital privado y los consorcios multinacionales ven en el deporte una oportunidad de retorno financiero y valorización a corto plazo.
La ola de inversiones en el fútbol inglés
La Premier League sigue siendo la liga que más gasta en fichajes: 2,3 mil millones de euros esta temporada. Muy por delante de Italia (815,6 millones), Alemania (555 millones), España (543,1 millones) y Francia (382,8 millones).
El Leicester City vive una intensa actividad comercial desde que sus propietarios tailandeses, del grupo King Power, pusieron el club a la venta. El equipo, campeón de la Premier League en 2016, acumula pérdidas de 71,1 millones de libras y fue relegado a la tercera división (League One).
Sus dueños piden 222 millones de libras por la venta, un precio que supera significativamente lo pagado por clubes de similar categoría.
De los jugadores al control corporativo
Este fenómeno marca un cambio en la estructura del fútbol profesional. El gran capital ha migrado de la compra de jugadores hacia la compra de participaciones accionarias en los clubes.
Los atletas dejan de ser el destino final de la inversión y se convierten en activos esenciales que sustentan la valorización de estas instituciones. Prácticamente casi la mayoría de los grandes clubes de la Premier League ya están bajo control de capital extranjero.
Entre los inversores están estadounidenses, como los de Manchester United, Arsenal, Aston Villa, Fulham. Bournemouth y Crystal Palace; fondos soberanos de Medio Oriente, como los de Manchester City y Newcastle; y consorcios multinacionales.
Esto confirma la consolidación del fútbol inglés como una plataforma global de entretenimiento. Muchos accionistas buscan valorización y reventa a corto plazo, sin interés en participar del desarrollo a largo plazo.













