Botánicos de las universidades Chulalongkorn y Prince of Songkla, en Tailandia, descubrieron una enigmática especie vegetal en el Parque Nacional Thong Pha Phum. La planta, bautizada científicamente como Thismia daemona y apodada la «flor del demonio», mide apenas 12,5 centímetros de alto, no posee clorofila y destaca por una flor de tonalidad casi negra coronada por tres prolongaciones superiores en forma de cuernos.
Publicado en la revista PhytoKeys, el hallazgo revela una especie micótrofa que obtiene todos sus nutrientes de los hongos subterráneos sin realizar fotosíntesis, pasando la mayor parte de su vida oculta bajo la hojarasca del suelo forestal.
Un fenómeno botánico al borde de la extinción
La Thismia daemona pertenece a la familia Burmanniaceae y al género de las llamadas «linternas de hada», del cual se conocen unas 120 especies. A diferencia de la mayoría de sus parientes que habitan en selvas húmedas de baja altitud, esta población fue localizada sorpresivamente en bosques montanos a casi 1.000 metros sobre el nivel del mar. Los investigadores contabilizaron menos de 50 ejemplares distribuidos en una pequeña área de cinco hectáreas.
Debido a su escasa población y a las perturbaciones provocadas por el turismo no regulado en el parque tailandés, la especie ha sido clasificada bajo la categoría de Críticamente Amenazada según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Un espejo para la conservación y el ecoturismo ecuatoriano
El descubrimiento de esta peculiar especie vegetal ofrece un valioso punto de reflexión para Ecuador, uno de los países con mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado en el mundo. En ecosistemas hiperdiversos como la Amazonía ecuatoriana y los bosques nublados del Chocó Andino, coexisten numerosas especies micótrofas y orquídeas raras que dependen de microhábitats sumamente frágiles para su supervivencia.
El caso de la «flor del demonio» resalta la importancia de fortalecer el monitoreo científico y la bioseguridad en las áreas protegidas del país. Asimismo, pone de manifiesto la necesidad de promover un ecoturismo comunitario y sostenible en las reservas naturales ecuatorianas. Proteger estos ecosistemas frente al pisoteo descontrolado y la deforestación garantiza la preservación de especies aún no descubiertas que forman parte del patrimonio natural global.













