El análisis de unas huellas fósiles halladas en Kenia está aportando nuevas pistas sobre la evolución humana.
Los rastros, encontrados junto al lago Turkana, sugieren que un ejemplar de Paranthropus boisei podría haber alcanzado una estatura cercana a los 1,80 metros, una cifra superior a la que tradicionalmente se atribuía a esta especie.
Las huellas fueron descubiertas en 1978 en el yacimiento GaJi10, pero una investigación publicada recientemente permitió reexaminar el material con técnicas más avanzadas y ofrecer una nueva interpretación de los restos.
Un hallazgo que plantea nuevas preguntas
El estudio, basado en un análisis realizado en 2023, sugiere que algunos individuos de Paranthropus boisei podrían haber tenido un tamaño comparable al de Homo erectus, con una estatura de hasta 1,80 metros y un peso aproximado de 75 kilogramos.

Reproducción: Biblioteca fotográfica de arte y ciencia de John Bavaro
Si esta hipótesis se confirma, supondría una rvisión de las estimaciones previas sobre la constitución física de esta especie y abriría nuevas preguntas sobre su evolución.
Un día congelado hace 1,43 millones de años
El yacimiento GaJi10 conserva un conjunto excepcional de huellas fosilizadas que registran un momento concreto ocurrido hace unos 1,43 millones de años.
Los investigadores identificaron 21 huellas atribuidas a ocho individuos. A partir de su tamaño y distribución, plantean la hipótesis de que parte del grupo estaba formado por machos adultos que caminaban en la misma dirección, aunque serán necesarios más estudios para confirmar esta interpretación.

Las evidencias también indican que Paranthropus boisei compartía el territorio con Homo erectus, lo que plantea interrogantes sobre la posible convivencia de ambas especies y la forma en que pudieron repartirse los recursos disponibles.
Una nueva perspectiva sobre la evolución humana
Este estudio aporta nuevas evidencias que podrían ayudar a comprender mejor la diversidad física de los homínidos que habitaron África durante el Pleistoceno.
Los autores consideran que futuras investigaciones permitirán determinar si estos individuos eran realmente más altos de lo que se pensaba y cómo esa característica pudo influir en su comportamiento, su adaptación al entorno y su relación con otras especies humanas primitivas.













