En un mundo donde el ejercicio es vital para la salud, el pilates se ha destacado por mejorar la flexibilidad y la postura. Sin embargo, muchos se preguntan si es suficiente para combatir la tan temida flacidez en los brazos.
Especialistas coinciden en que, aunque hacer Pilates es bueno, carece de la intensidad necesaria para tonificar los tríceps. Aprende por qué y cómo puedes ajustar tu rutina para conseguir los brazos tonificados que siempre has deseado.
¿Por qué el pilates no es suficiente?
El pilates es excelente para el fortalecimiento corporal general, pero no enfatiza el trabajo específico del tríceps. La flacidez en la parte interna de los brazos, referida coloquialmente como «alas de murciélago», surge principalmente de la falta de uso del músculo tríceps en actividades diarias.

Mientras que el bíceps se activa al levantar objetos, el tríceps raramente recibe el mismo nivel de atención, dejando la piel floja en esa región.
Los entrenamientos que realmente dan resultados
Para combatir la flacidez, los ejercicios de fuerza que enfocan el tríceps son fundamentales. Estos movimientos deben realizarse con resistencia progresiva para maximizar el beneficio muscular.
Aquí te presentamos algunos de los ejercicios más efectivos:
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Fondos en banco: usa una superficie elevada y baja el cuerpo flexionando los codos. Tres series de 12 a 15 repeticiones.
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Extensiones de tríceps con mancuernas: sostén una mancuerna sobre la cabeza, baja detrás de la nuca y regresa. Realiza tres series de 12 a 15 repeticiones.
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Flexiones cerradas: mantén los codos cerca del torso al subir y bajar. Tres series de 10 a 12 repeticiones son ideales.
Combina con ejercicio cardiovascular
El ejercicio cardiovascular es crucial para reducir la grasa corporal general, lo que, junto con un entrenamiento de fuerza enfocado, ayuda a eliminar la flacidez. Una combinación de cardio de tres veces por semana con ejercicios de tríceps puede hacer maravillas.
En resumen, aunque el pilates es una disciplina maravillosa para la postura y la flexibilidad, no es el único camino hacia unos brazos tonificados.
Adoptar ejercicios más específicos y combinarlos con una rutina cardiovascular puede ser el cambio que necesitas.





