Escuchar música después de una situación estresante podría ayudar al cerebro y al cuerpo a recuperar el equilibrio con mayor rapidez.
Así lo sugiere un estudio realizado con 120 adultos jóvenes en China, en el que los participantes fueron expuestos a una prueba matemática diseñada para provocar estrés.
Los investigadores compararon los efectos de piezas relajantes de piano con sonidos de agua, como lluvia, ríos, olas y cascadas. Los resultados mostraron diferencias especialmente cuando la música se escuchaba después de la experiencia estresante.
La música ayudó durante la recuperación
En el experimento, los participantes tuvieron que resolver problemas matemáticos bajo presión de tiempo. Durante la prueba aumentaron indicadores asociados con la respuesta al estrés, como la frecuencia cardíaca, la sudoración y los niveles de cortisol.
Después de la actividad, quienes escucharon música de piano mostraron una recuperación más favorable del estado de ánimo y una disminución más rápida de la frecuencia cardíaca que quienes escucharon sonidos de agua. La conductancia de la piel, relacionada con la sudoración, también descendió con mayor rapidez en el grupo que escuchó música.
Sin embargo, el momento en que se escuchó la música fue relevante. Cuando las mismas piezas se reprodujeron antes de la prueba matemática, no redujeron la respuesta inicial al estrés más que los sonidos de agua.
Qué ocurrió en el cerebro
Una segunda fase incluyó a otros 60 participantes, que realizaron el experimento dentro de un escáner de resonancia magnética.
Los investigadores observaron cambios en la comunicación entre regiones cerebrales relacionadas con la audición y con la regulación de las respuestas corporales.
Durante las primeras etapas de recuperación, aumentó la comunicación entre la corteza auditiva y la ínsula, una región que participa en el seguimiento de señales del cuerpo. Más adelante, también se fortaleció la comunicación entre la ínsula y el tálamo, relacionado con la regulación del nivel de alerta.
Los investigadores plantean que la estructura de la música, con sus momentos de tensión, anticipación y resolución, podría ofrecer al cerebro un patrón sobre el cual reorganizar las respuestas asociadas al estrés.
En resumen, la investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, aporta evidencia de que escuchar música después de un episodio de estrés puede estar relacionado con cambios tanto en el estado de ánimo como en algunas respuestas fisiológicas y conexiones cerebrales.













