Rastros de uno de los mamíferos más escasos de América del Sur volvieron a aparecer en las aguas de un parque nacional de la Patagonia argentina. Guardaparques del Parque Nacional Los Alerces confirmaron huellas de la nutria de río, un animal que se creía prácticamente desaparecido de la zona desde 1980.
El descubrimiento renueva la esperanza sobre la recuperación de los ríos y lagos patagónicos. También confirma el papel de las áreas protegidas en la conservación de especies que estuvieron al borde de desaparecer por completo.
Huellas junto al río Grande
Los guardaparques hallaron los nuevos indicios en el sector sur del área protegida, a orillas del río Grande. Vecinos, guías de pesca y prestadores turísticos colaboraron para orientar el rastreo hacia puntos clave de la cuenca. El hallazgo sorprendió incluso a quienes llevan años estudiando la fauna local.
Durante el trabajo de campo se registraron distintos tipos de evidencia: pisadas recientes en la orilla, excrementos que permitieron identificar a la especie, restos de páncora (su alimento favorito) y madrigueras ocultas entre la vegetación junto al agua.
Con esos indicios, los especialistas pueden trazar con mayor precisión el área que ocupa el animal dentro de la cuenca. El seguimiento continuará en otros sectores del parque en las próximas semanas.
Casi un siglo de retroceso
La especie desapareció de la zona hace casi cien años, cuando los cazadores la perseguían por su piel para el comercio. Según la Administración de Parques Nacionales de Argentina, esa práctica continuó hasta mediados del siglo pasado y golpeó con fuerza a las poblaciones silvestres.
La llegada del visón americano, un depredador que no es propio de la región, empeoró aún más el panorama. A esto se sumaron la alteración de las orillas de los ríos y la contaminación del agua, factores que dejaron al animal sin refugio ni alimento suficiente. Desde entonces se lo considera en peligro crítico de extinción dentro del territorio argentino.
Un cuerpo hecho para el agua
La especie, conocida científicamente como Lontra provocax, es una nutria de agua dulce que solo habita en el sur de Argentina y de Chile. Puede superar el metro de largo y pesar entre ocho y quince kilos, con un pelaje espeso, oscuro en el lomo y plateado en el vientre.
Las membranas entre sus dedos le permiten nadar con soltura, mientras que los bigotes sensibles la ayudan a detectar presas incluso en aguas turbias. Se alimenta sobre todo de páncoras, además de peces nativos y moluscos, y necesita agua limpia para sobrevivir. Como predador de nivel superior en ambientes acuáticos, es un indicador de la salud de los ecosistemas patagónicos.
Recomendaciones para quienes visitan el parque
Para no interferir con la recuperación de la especie, la administración del parque reforzó las recomendaciones para turistas y residentes de la zona. Entre ellas están encender fuego solo en los sectores habilitados y evitar arrojar basura doméstica cerca de los cursos de agua.
También se pide no llevar perros ni gatos al área protegida, ya que pueden atacar a los huillines o transmitirles enfermedades graves, como el moquillo. Otras medidas incluyen respetar las sendas señalizadas, retirar toda la basura al salir y no arrojar plástico en los ríos.
Cualquier alteración puede afectar el regreso de un animal que tardó cuatro décadas en volver a dejar huella en Los Alerces.













