Un ranking global de sedentarismo sitúa a los Emiratos Árabes Unidos en el primer puesto, con aproximadamente el 66% de sus habitantes sin realizar suficiente actividad física. El dato llama la atención porque contradice la imagen de un país volcado en infraestructura deportiva de lujo.
La desinformación sobre los beneficios de la actividad física diaria aparece como la principal causa del fenómeno. El ranking también muestra un vínculo claro entre el nivel de estudios alcanzado por los ciudadanos emiratíes y su disposición a realizar actividad física con regularidad.
Kuwait y el peso de la brecha de género
El segundo lugar de la lista corresponde a Kuwait, donde el sedentarismo afecta más a las mujeres que a los hombres. Entre los mayores de dieciocho años, casi el 75% de las mujeres y el 61% de los hombres no realizan suficiente ejercicio físico. La brecha también se repite entre los menores de once a diecisiete años.
En conjunto, casi el 63% de la población kuwaití no llega al mínimo de movimiento diario que suelen sugerir los organismos de salud. El patrón sugiere que factores culturales, más que la falta de instalaciones deportivas, explican buena parte del problema.
Cuba y las barreras económicas
Cuba ocupa el tercer puesto, con el 61% de su población sin practicar deporte de manera intensa. En este caso, el factor decisivo parece ser económico: invertir en ropa, calzado, equipo y pagar la inscripción en un gimnasio resulta inaccesible para buena parte de los cubanos.
A esa barrera se suma una presión social particular: en algunos entornos, cuidar el cuerpo mediante dietas o rutinas de ejercicio puede interpretarse como una forma de destacar o llamar la atención. Lo que desalienta a quienes preferirían moverse más.
Líbano y el sedentarismo desde la adolescencia
En Líbano, el problema empieza temprano: casi el 48% de los estudiantes pasa más de tres horas frente al televisor o el computador en lugar de moverse. Ese hábito se traslada después a la vida adulta, donde el 59% de los libaneses tampoco cumple con niveles adecuados de ejercicio.
El calor extremo, el ritmo de vida agitado y las normas sociales refuerzan un estilo de vida sedentario, poco compatible con caminar, correr o entrenar al aire libre.
Corea del Sur y la presión académica
El caso surcoreano resulta paradójico: pese a tener una de las poblaciones más delgadas del planeta, el 58% de sus habitantes no realiza suficiente actividad física. La explicación no está en el peso corporal, sino en la falta de conciencia sobre la salud, el fuerte énfasis en el rendimiento académico y la falta de iniciativa gubernamental.
Entre los estudiantes, la enorme carga académica deja poco espacio libre para el deporte, y el 94% de los jóvenes no logra cumplir con los niveles mínimos de actividad física.
Los cinco casos comparten un mismo trasfondo: la falta de tiempo, dinero o información pesa más que la ausencia de espacios para entrenar.













