Un cerdo entró en una huerta de papas el 15 de junio de 1859 y murió a tiros, en un episodio que casi arrastró a Estados Unidos y Reino Unido a un choque militar.
El animal había entrado en tierras reclamadas simultáneamente por colonos estadounidenses y por la Hudson’s Bay Company británica, en un punto fronterizo que ninguna de las dos potencias había logrado delimitar con claridad.
El Tratado del Oregón de 1846 trazó buena parte del límite entre los territorios en disputa, pero la redacción no precisaba qué canal marítimo separaba la isla de Vancouver del continente. Según cómo se leyera el acuerdo, San Juan podía pertenecer tanto a Washington como a Londres, y ambos países mantenían presencia en el mismo pedazo de tierra.
Cerdo en zona disputada entre Estados Unidos y Reino Unido
El colono Lyman Cutlar cultivaba papas en un terreno que también reclamaba la compañía británica, donde los cerdos circulaban sin restricciones. Aquel 15 de junio no era la primera vez que uno de esos animales invadía su cultivo, así que Cutlar disparó contra el animal y lo mató en el acto.
Después del disparo, buscó a Charles Griffin, gerente de la granja británica, y le ofreció una compensación por el daño. Lo que empezó como un arreglo entre vecinos se convirtió pronto en un pleito político: las autoridades británicas rechazaron el monto ofrecido y amenazaron con encarcelar a Cutlar mientras exigían una indemnización muy superior al valor real del cerdo.
Soldados y buques de guerra en la zona
Ante la amenaza, los colonos estadounidenses pidieron protección militar, y el general William Harney envió tropas bajo el mando del capitán George Pickett. En julio, decenas de soldados desembarcaron para resguardar a los granjeros del lado americano.
El gobernador británico James Douglas respondió con el envío de navíos de la Royal Navy, aunque con instrucciones de evitar un enfrentamiento armado. En cuestión de días, hombres armados de ambos bandos quedaron lo bastante cerca como para que cualquier descuido pudiera desencadenar un tiroteo.
Cómo se evitó el enfrentamiento
Los mandos locales evitaron iniciar fuego. Las autoridades de mayor rango entendieron que una Guerra motivada por un límite territorial mal definido traería consecuencias desproporcionadas para ambos países.
Washington envió al general Winfield Scott para negociar directamente con Douglas, y de esas conversaciones surgió una salida provisional: la ocupación conjunta de la isla por fuerzas de los dos países. Las tropas permanecieron en San Juan durante años mientras la diplomacia buscaba una resolución definitiva para el litigio.
Durante la crisis de 1859 no se disparó un solo tiro entre estadounidenses y británicos. En 1872, el emperador alemán Guillermo I actuó como árbitro del conflicto y falló a favor de Estados Unidos, lo que puso fin a la disputa territorial.
El apodo «Guerra del Cerdo» nació después, casi como broma, para describir un episodio que en su momento se manejó con total seriedad diplomática.













